Siete vi–etas hist—ricas sobre las caracter’sticas pp 90 - 106 socioculturales de Otavalo a inicios del siglo XIX Seven historical vignettes about the sociocultural dynamics of Otavalo during early 19th century MSc. Jorge Mantilla Salgado. jmmantilla@uotavalo.edu.ec; ORCID: 2-7784-6667 RESUMEN Al cumplirse 250 a–os del nacimiento de Alexander Von Humboldt, el presente art’culo analiza varias de las din‡micas socioculturales que compusieron el paisaje cotidiano en la ciudad de Otavalo a inicios del siglo XIX, Žpoca en la que el explorador alem‡n visit— esta urbe. El texto Tatiana Saavedra. Tatiana.saavedra.1999@gmail.com ORCID: 1-5370-0455 Fecha de ingreso: 03 / 06 / 19 Fecha de aprobaci—n: 20 / 07 / 19 est‡ compuesto por siete vi–etas hist—ricas que reßejan algunos de los elementos y fen—menos sociales m‡s relevantes durante este periodo. La metodolog’a se basa en la codiÞcaci—n y el an‡lisis cualitativo de archivos de procesos judiciales presentes en el Archivo Nacional de Ecuador y el Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Las vi–etas presentadas muestran la complejidad de la sociedad otavale–a desde la perspectiva de la administraci—n colonial, la etnicidad, la religi—n, la esclavitud, la hacienda, la cotidianidad y el honor-prestigio social. Esta informaci—n aporta a la comprensi—n de la evoluci—n de las din‡micas socio-culturales de la regi—n. Palabras clave: Humboldt; Siglo XIX; Religi—n; Racismo; Hacienda ABSTRACT This article analizes the socio.cultural dynamics of everyday life in Otavalo during early XIX century, at the time Alexander Von Humboldt visited this city. The article is composed by seven historic vignettes that ilustrate the most important social dynamics and phenomena during this era. The methodology is based on the cualitative analysis and codiÞcation of records of judicial processes. The data was collected at the Archivo Nacional de Ecuador y el Instituto Otavale–o de Antropolog’a historic archives. These vignettes illustrate the complexity of Otavalo society in terms of colonial administration, ethnicity, religion, slavery, hacienda, everyday life, and social prestige. This information is useful to understand the evolution of local socio-cultural dynamics. Keywords: Humboldt; XIX century; Religion; Racism; Hacienda Introducci—n La luz de la historia ha mostrado que Alexander Von Humboldt fue una de las principales Þguras cient’Þcas e intelectuales del siglo XIX gracias a sus aportes en mœltiples ‡reas como la bot‡nica y la geolog’a (Wulf, 2015; Pausas y Bond, 2019). Ya en su tiempo, el impacto de Humboldt trascendi— el espacio de su Prusia natal, debido en gran parte a la serie de viajes que este explorador realiz— entre 1799 y 1804 a travŽs del continente americano (Fern‡ndez, 2018). Al cumplirse el ducentŽsimo quincuagŽsimo aniversario del nacimiento de este naturalista, el presente art’culo busca generar una contextualizaci—n hist—rica sobre la vida cotidiana en uno de los asientos visitados por Humboldt en su viaje por SudamŽrica: la ciudad de Otavalo. Alexander Von Humboldt visit— la ciudad de Otavalo Ðubicada en lo que fue la Real Audiencia de Quito- en el a–o de 1802 acompa–ado por el tambiŽn explorador y bot‡nico francŽs AimŽ Bonpland. Las caracter’sticas del viaje de Humboldt por Otavalo y la regi—n han sido descritas en base a los pocos datos existentes dentro de trabajos como los de Nieto Olarte (2010), Sandwith (1926) o Segundo Moreno Y‡nez (2010). El objetivo del presente trabajo no es realizar un recorrido por las acciones y eventos de Humboldt en Otavalo, sino m‡s bien representar cu‡les eran las caracter’sticas de la vida cotidiana en esta ciudad durante aquella Žpoca1. Con este prop—sito se presentan siete vi–etas que ilustran las caracter’sticas de las din‡micas del d’a a d’a en esta ciudad. En este sentido, este trabajo no pretende llegar a Desde un nivel pol’tico e intelectual, el inicio del siglo XIX fue una Žpoca de amplias transformaciones. Este periodo temporal ver’a el Þnal de la Žpoca colonial en AmŽrica del Sur y la formaci—n de los estado-naci—n de este continente. Caracterizar la vida sociocultural en Otavalo en 1802 signiÞca por lo tanto tambiŽn generar insumos para el an‡lisis de los cambios que transformaron el panorama de la regi—n. generalizaciones estad’sticas ni descriptivas, sino mostrar, a travŽs de casos hist—ricos, las din‡micas, mentalidades y narrativas de la sociedad otavale–a en los a–os cercanos a la visita de Alexander Von Humboldt. Metodolog’a La principal fuente de informaci—n sobre la que se basa el presente art’culo son los procesos judiciales desarrollados en la regi—n de Otavalo entre los a–os de 1801 y 1803. Si bien es cierto que un juicio no es un evento que entre en el ‡mbito de la cotidianidad, los contenidos de estos procesos ilustran elementos como los discursos predominantes, las signiÞcaciones otorgadas a las actividades sociales o las jerarqu’as de prioridades en torno a las cuales se organiza la vida cotidiana. Tales fuentes reposan en los archivos del Instituto Otavale–o de Antropolog’a y el Archivo Nacional de Ecuador en la ciudad de Quito. La metodolog’a se bas— tanto en la codiÞcaci—n cualitativa mediante c—digos in vivo de los contenidos de estos expedientes como en la generaci—n de Þchas anal’ticas, que facilitan el proceso de an‡lisis de fuentes hist—ricas. La estructura del art’culo es la siguiente: se inicia el an‡lisis de siete vi–etas hist—ricas sobre Otavalo a inicios del siglo XIX. Estas vi–etas se centran en la administraci—n colonial, la etnicidad, la iglesia, la esclavitud, la hacienda, la cotidianidad y el honor-prestigio social. De esta manera se genera una visi—n parcial sobre los principales elementos de la vida en Otavalo en esta Žpoca. El art’culo Þnaliza con conclusiones relevantes. Resultados y discusi—n La administraci—n colonial y el cobro de tributos a ind’genas Hist—ricamente la regi—n de Otavalo se ha caracterizado por su amplia diversidad cultural. Las din‡micas e interacciones entre grupos ind’genas y blanco-mestizos en la Žpoca en que Humboldt visit— Otavalo, sin embargo, son una tem‡tica de complejo an‡lisis sociol—gico. Los œltimos a–os de la Žpoca colonial en la Real Audiencia de Quito se caracterizaron por el mantenimiento de un sistema de clasiÞcaci—n jer‡rquico basado en la etnicidad (o raza, segœn los par‡metros de aquel tiempo), que coloc— a la poblaci—n ind’gena en condiciones maniÞestas de desventaja econ—mica y social. En este sentido, el cobro de tributos a la poblaci—n ind’gena fue una de las instituciones base que permiti— el funcionamiento de este sistema (Caillavet, 2016). Los mecanismos desarrollados dentro de la administraci—n colonial para obtener dichos tributos se basaron principalmente en estrategias que otorgaban esta responsabilidad a los caciques ind’genas locales. Los caciques por lo tanto fueron actores fundamentales dentro de la vida cotidiana de Otavalo a inicios del siglo XIX. La relevancia de la instituci—n del cacicazgo puede apreciarse en la siguiente vi–eta: En un proceso judicial iniciado el 8 de abril de 1801, Estefan’a Lucero Muenala cacica principal de la parcialidad de Muenala (representada legalmente por el Protector de Naturales) manifest— que su hijo, don Pedro Lucero, ha sido durante varios a–os el encargado de recaudar la cuenta de reales tributos de su zona; sin embargo, en la fecha del proceso, tanto madre como hijo se hallan de avanzada edad y enfermizos, por lo cual ninguno de los dos puede cumplir sus tareas asociadas al cobro de tributos. Frente a esta situaci—n (y para no faltar a sus obligaciones) Estefan’a Lucero Muenala decidi— poner en el cacicazgo principal a nombre de su nieto Eusebio Lucero. Asimismo solicitan nombrar como ayudante cobrador de tributos a su otro nieto Roque Pinchag.. El Cantacuentero de la regi—n maniÞesta que en efecto ni abuela ni nieto han acudido a la recaudaci—n de los tributos en esta zona. El objetivo principal del proceso es designar y legitimar la autoridad de los nietos de Estefan’a Lucero. Sobre el Þnal del proceso, el agente Þscal solicita que se de paso a la petici—n de reconocer a los nietos de Estefan’a Lucero como caciques de la zona.2 Este ejemplo muestra la relevancia de la instituci—n del cacicazgo en las din‡micas sociales de la Žpoca en la parcialidad de Muenala. La selecci—n de caciques en esta Žpoca se desarrollaba en base a criterios de herencia o linaje. Considerando que la posici—n de cacique otorgaba en este tiempo Fuente: Archivo Nacional. Secci—n Ind’genas. ANH-PQ-I 9-IV-1801 privilegios simb—licos y materiales, es comprensible la urgencia de actores como Estefan’a Lucero Muenala por heredar su posici—n a otros miembros de su familia. Esta vi–eta muestra adem‡s que la principal funci—n del cacique dentro de la cotidianidad fue el cobro de impuestos. En este sentido, segœn Moreno Y‡nez (1994), los curacas eran intermediarios pol’ticos entre la sociedad ind’gena y el poder colonial. Los caciques, como los de la familia Lucero a inicios del siglo XIX, eran personajes conocedores de las din‡micas de los grupos ind’genas, que adem‡s contaban con el prestigio social necesario para el desarrollo del cobro de tributos. Christiana Borchart de Moreno posee una visi—n similar al se–alar que, el elemento fundamental para seleccionar un heredero al cargo de cacique debi— haber sido su Òcapacidad de organizar el cobro del tributo y el ÒenteroÓ3 a los obrajes, tareas para las cuales deb’a contar con un suÞciente nivel de aceptaci—n entre la poblaci—n ind’genaÓ (Bochart, 2007: 215). En la Žpoca de la visita de Humboldt a Otavalo los 3 Segœn Jorge Quishpe Bola–os ÒEl obraje necesit— de los caciques, principales y gobernadores para el cumplimiento del entero del obrajeÓ, es decir de la totalidad de las obligaciones adquiridas por los pertenecientes al obraje. caciques fueron sin duda elementos centrales de las relaciones entre la administraci—n colonial y las poblaciones ind’genas, as’ como de la estructura social de los mismos grupos ind’genas. Discursos y narrativas sobre la etnicidad Como se ha mencionado previamente, a inicios del siglo XIX las categor’as raciales fueron un eje de la organizaci—n socio.cultural de la administraci—n colonial. Autores como Caterine Walsh han se–alado, no obstante, que tales construcciones de hecho formaron parte de los discursos de poder de la Žpoca, orientados a Ònaturalizar un sistema de clasiÞcaci—n y superioridad racial enraizado no propiamente en las diferencias fenot’picas, sino en las facultades humanas: ser, saber, raz—n, humanidadÓ (Walsh 2010, 415). Esto signiÞca que las ideas sobre la superioridad racial se encontraban fuertemente enraizadas tanto en las esferas administrativas como dentro del pensamiento social (Colmenares, 2017). La siguiente vi–eta a prop—sito de un proceso judicial sobre una disputa generada en la procesi—n de Semana Santa de 1802 se–ala la profundidad de estas ideas dentro del imaginario colectivo de la Žpoca: El caso Òseguido por Don Carlos Rivadeneira contra Salvador Toro, Xaviera Cazas y Violeta RœalesÓ se inici— a partir de un altercado en la procesi—n del jueves santo entre las familias Rivadeneira y Toro. Si bien las versiones sobre los hechos que desencadenaron la disputa son contradictorios, en el proceso queda claro, que la principal ofensa desarrollada fue el hecho de que miembros de la familia Toro llamaron ÒzambosÓ a la familia Rivadeneira. Segœn mœltiples testigos, este insulto fue uno de los temas m‡s hablados en la localidad de Atuntaqui durante los d’as siguientes. Testigos como Mariano Villagr‡n sostienen que la familia Toro llam— ÒzambosÓ despuŽs de que Carlos Rivadeneira les dio el ep’teto de ÒmestizosÓ. Lejos de entrar en el terreno de la trivialidad, el proceso fue llevado como un Òcaso de injurias contra la sangreÓ. En este sentido, el escribano pœblico orden— que se ejecute una orden para el allanamiento de bienes y la detenci—n de miembros de la familia Toro con el Þn de obtener sus declaraciones. En efecto, Don Joaqu’n de Arteta y Larrabieta corregidor justicia mayor, orden— se de dicha ejecuci—n de bienes y posesiones. La orden de prisi—n logr— ser aplicada œnicamente contra Xaviera Caza quien manifest— que dio el trato de Zambos a los Rivadeneira, pero que no conoce su linaje, solicitando se otorgue su libertad. El proceso continu— con Salvador Toro como pr—fugo de la justicia. En una carta, Salvador Toro y Antonio Poso comparecen ante su alteza el rey, declarando que Rivadeneira caus— el incidente Òno por maniÞesta devoci—n sino valent’aÓ, solicitando se otorgue su libertad y se liberen sus bienes. Frente a esto, el corregidor de Imbabura Don Joaquin Arteta orden— el desembargo. Dentro del proceso se muestra un expediente anterior generado por el uso de la palabra ÒzambaÓ frente a miembros de la familia Rivadeneira. Finalmente se da una pena de 6 pesos de multa m‡s los costos del proceso4 . Como puede verse, dentro de este caso la utilizaci—n de la palabra ÒzamboÓ -la uni—n entre personas ind’genas y negras (Mari, 1985)-desencadena un largo proceso judicial. Existe una relaci—n directa en el imaginario popular entre la Òpureza racialÓy el prestigio social dentro de una comunidad. Es notable, adem‡s, el tratamiento dado por las autoridades a este caso, pues el dar a alguien el ep’teto de ÒzamboÓ resultaba motivo suÞciente para la aplicaci—n de medidas como el encarcelamiento y el secuestro de bienes. Por lo tanto, a inicios del siglo XIX, la categor’a racial ocupaba un papel central dentro del capital social y cultural al que pod’an acceder las personas. Documentos producidos por el propio Alexander Von Humboldt en su estad’a en el actual territorio ecuatoriano tambiŽn dan muestra de esta marcada divisi—n Žtnica. Por ejemplo, en la recapitulaci—n sobre sus expediciones a los volcanes Pichincha, Antizana y 4 Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. . EP/Y 1¡ (1800Ð 1814) Chimborazo, presente en una carta escrita en Lima el 25 a noviembre de 1802, Humboldt constantemente se–ala la presencia de ayudantes indios que serv’an a sus compa–eros locales de expedici—n (especialmente Montufar). Humboldt Ðcon seguridad- presenci— la prevalencia de sirvientes ind’genas por parte de arist—cratas locales. La importancia de la iglesia Otra de las instituciones de relevancia dentro del siglo XIX fue la Iglesia cat—lica. La relevancia de la Iglesia se extendi— a lo largo del periodo colonial mediante el desarrollo de una estructura eclesi‡stica que pose’a mœltiples campos de acci—n. En palabras de Enrique Ayala Mora, Òjunto a la formaci—n del aparato estatal colonial y en algunos casos antes de ello, se fue creando una compleja estructura eclesi‡stica en AmŽrica que inclu’a las misiones, la organizaci—n del culto y la educaci—nÓ (Ayala Mora, 1994: 94). La inßuencia de la Iglesia cat—lica sobre vida cotidiana en el siglo XIX no se limit— œnicamente al ‡mbito espiritual, sino que tuvo inßuencia sobre las estructuras materiales, incluyendo la esfera econ—mica y de tierras de la Žpoca. La siguiente vi–eta acerca de la recuperaci—n de un terreno por parte del convento de San Francisco en Otavalo ilustra esta perspectiva: En el caso ÒSeguido por el guardi‡n del convento de San Francisco pidiendo la posesi—n de un terrenoÓ fechado en Otavalo durante el 2 de agosto de 1802, el guardi‡n del convento de San Francisco maniÞesta que su instituci—n posee derecho sobre el terreno denominado ÒEl TejarÓ adyacente a este convento. Pese a esto, se maniÞeste que en sus archivos no se encuentren evidencias que demuestren el dominio de esta propiedad. Frente a esta situaci—n, se llama a testigos para que corroboren la propiedad del terreno. En el proceso comparecen Arsenio Ch‡vez, Carlos Valle y Manuel Jaramillo quienes conÞrman que el terreno pertenece a los padres de la congregaci—n y que all’ se fabricaban tejas. Pese a no existir documentos f’sicos que sustenten la petici—n, en el proceso se reconoce el dominio de los padres del convento de San Francisco sobre el terreno, y se ordena al teniente y alguacil que se asegure de dar la posesi—n del terreno al convento5 . Como puede notarse, la iglesia cat—lica a inicios del siglo XIX constitu’a un centro de la organizaci—n social de la Žpoca, no solo como eje de articulaci—n religiosa, sino tambiŽn por su actividad econ—mica y social. La vi–eta anterior muestra que diÞcultades de orden administrativo como la falta de escrituras, pod’an ser superados sin mayor diÞcultad desde la autoridad de la iglesia, hecho posible principalmente debido a la autoridad simb—lica y social de esta instituci—n. Observaciones similares en torno al estado y la iglesia fueron desarrolladas por Humboldt en referencia a sus viajes por el continente americano. Por ejemplo, en su carta a Willdenow de 21 de febrero de 1801, Humboldt se reÞere al estado y a la iglesia como instituciones que han practicado el despotismo.Mientrasqueensulibro ÒViajes a las regiones equinocciales del nuevo continenteÓ, Humboldt describe a las iglesias de Quito Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. . EP/Y 1¡ (1800Ð 1814) como ÒsuntuosasÓ (Humboldt, 1989). La esclavitud a inicios del siglo XIX La esclavitud fue un elemento presente dentro de la Real Audiencia de Quito aœn a inicios del siglo XIX. De hecho, a nivel formal la esclavitud no fue abolida en el Ecuador hasta el 25 de julio de 1851 en el gobierno de JosŽ Mar’a Urbina. Los registros hist—ricos muestran que la compra de esclavos fue una pr‡ctica que segu’a desarroll‡ndose en Otavalo durante los a–os de la visita de Humboldt a esta ciudad. La siguiente vi–eta a prop—sito de un conßicto originado a partir del intento de compra de una esclava ilustra esta situaci—n: El proceso ÒDo–a Antonia Albuja contra Juana Alfaro sobre cantidad de pesosÓ se produce en el momento en que la primera reclam— a travŽs de un certiÞcado la siguiente situaci—n: que encarg— un viaje con 200 pesos a la ciudad de Barbacoas (Actualmente ubicada en Colombia, en el departamento de Nari–o) para comprar una ÒnegritaÓ (esclava), el encargado de este trabajo fue el hijo menor de edad de Juana Alfaro. Sin embargo, el joven al no encontrar una esclava gast— el dinero y se comprometi— a pagarlo de vuelta ya sea con terrenos o con su tienda. Juana Alfaro maniÞesta que ella no contrajo obligaci—n, sino que fue su hijo menor de edad, posteriormente solicita se le permita el pago de esta deuda mediante plazos6. M‡s all‡ del reclamo econ—mico por el incumplimiento de una tarea, la vi–eta precedente muestra que la comercializaci—n de esclavos no constitu’a una actividad fuera de las narrativas de los discursos ordinarios a inicios del siglo XIX. En otras palabras, la esclavitud se encontraba dentro de los l’mites de los discursos social y jur’dicamente aceptados. La posici—n de Humboldt con respecto a la esclavitud era de una oposici—n frontal. En ÒViajes a las regiones equinocciales del nuevo continenteÓ Humboldt critica repetidas veces a la instituci—n de esclavitud asoci‡ndola con la codicia Europea. Por ejemplo, en 6 Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. . EP/Y 1¡ (1800Ð 1814) su libro V cap’tulo II, Humboldt hace referencia a la venta de esclavos que presenci— en la regi—n de Cuman‡, se–alando que Ònada puede detener las especulaciones de un vil interŽs en lucha con los deberes de la humanidad, el honor nacional y las leyes de la patriaÓ (Humboldt y Bonpland, 1956). La esclavitud, durante la visita de Humboldt a la regi—n de Otavalo, no obstante, segu’a dentro de los l’mites de lo jur’dicamente aceptado. El sistema de hacienda y el acceso a la tierra El acceso y la posesi—n de tierras fueron sin duda otro de los componentes de mayor relevancia en la estructura social de Otavalo durante la Žpoca de la visita de Humboldt. En este sentido resulta indispensable destacar que la estructura econ—mica de la Žpoca era principalmente agr’cola y que en gran parte se estructuraba en torno al sistema de hacienda. La siguiente tabla muestra las principales haciendas de Otavalo durante el siglo XIX. Tabla1 Haciendas en la regi—n de Otavalo durante los siglos XIX y XX Abra o Topo de Abra Gualsaqu’ Agualingo Inguincho Angla Jetaqui Cajas Jatunyacu Puchiubuela La Banda Calpaqu’ La Cocha Cambugancito La Quinta Carrera Muenala Concepci—n Obraje de Otavalo Cotama Pastav’ Calquigacho Peguche Cus’n Perugachi Tusa Piganto Chachimbiro Pinsaqu’ Chichano Pucar‡ Quichinche Quinchuqu’ Alto y Bajo San Agust’n San Javier San Judas San Pedro San Sebasti‡n San Vicente Sinsicunga Fuente: Archivo hist—rico Dr. Fernando Jurado Noboa El sistema de hacienda propio de la Žpoca asent— las bases de la organizaci—n econ—mica, social, pol’tica y simb—lica durante este periodo de tiempo. De la misma manera, esta instituci—n fortaleci— las desigualdades producto de las clasiÞcaciones Žtnicas existentes en la Žpoca (Colmenares, 2017; Guerrero, 1975). No obstante, es importante mencionar que el acceso a la tierra durante este periodo no se limitaba a la modalidad de la hacienda, pues en la pr‡ctica inclusive personas ind’genas ten’an la posibilidad real de acceso a la tierra. De hecho, los documentos de la Žpoca muestran que las disputas sobre tierras entre personas ind’genas no eran un tema extraordinario. VŽase, por ejemplo, la siguiente vi–eta: El Defensor de naturales realiza un reclamo a nombre de Dominga Anrango para que su defendida recupere tierras de su propiedad que habr’an sido puestas en disputa por Ventura Ticsicuro. Segœn la versi—n de la parte demandante, el padre de Ventura Ticsicuro habr’a estaba mucho tiempo enfermo, por lo que, con el Þn de pagar sus deudas vendi— sus terrenos a Andrango. En el proceso los demandantes solicitan se llame a testigos para que respondan las siguientes preguntas: si Andrea Ticiscuro hermana de Arsenio trat— de obstaculizar la posesi—n del terreno y si Dominga Andrango ha venido sembrado el terreno desde el a–o de 1793. Por otra parte, Ventura Andrango maniÞesta que su padre no vendi— el terreno sino que simplemente lo arrend—. De la misma manera, declara que es cierto que su t’a puso pleito por el terreno y que Andrango posey— el terreno por 9 a–os. En los archivos conservados de este proceso, no se encuentra una sentencia.7 En este caso tanto Dominga Andrango como Ventura Ticsicuro son personas ind’genas que entraron en disputa sobre temas de tierra. Si bien es cierto que la extensi—n, calidad y facilidad de acceso a la tierra por parte de la poblaci—n ind’gena era claramente inferior en comparaci—n con el sistema de hacienda, este grupo poblacional (en especial los llamados Òindios libresÓ) ten’a posibilidades reales de acceder a la tierra. Es importante notar en este punto que la justicia ordinaria era un mecanismo frecuentemente utilizado por parte de la poblaci—n ind’gena sobre sus disputas de 7 Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. . EP/Y 1¡ (1800Ð 1814) tierra. La siguiente vi–eta ilustra procesos similares. El expediente trata sobre la acusaci—n de Dam‡sio Gualacata contra Luis Pav—n por unos terrenos que el ya mencionado se hab’a estado haciendo due–o. El demandante relata que tales terrenos son herencia de su parcialidad, pero que el demandado ha estado ocup‡ndoles y est‡n siendo puestos en venta. Tal acusaci—n es notiÞcada a Pav—n y es contestada por su esposa diciendo que su marido se encuentra delicado de salud y que los terrenos son una herencia que ellos recibieron por parte de sus familiares los cuales ten’an en su posesi—n ya m‡s de cuarenta a–os. En contestaci—n el demandante pide que se demuestre con documentos en manos que ellos son los due–os y que mientras tanto sus terrenos no se van a vender a personas blancas ni mestizas. El teniente notiÞc— de lo expuesto por el demandante a Pav—n a lo cual no se tuvo respuesta. 8 8 Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Existen dos puntos que deben ser desatacados en este caso: En primer lugar, el alegato de Dam‡sio Gualacata se basa en que los terrenos son una herencia de su parcialidad; en segundo lugar, Dam‡sio Gualacata maniÞesta que estos terrenos no deber’an ser vendidos a personas blancas o mestizas. De esta manera se muestra que dentro de la posesi—n de tierras a inicios del siglo XIX la variable Žtnica ten’a una relevancia signiÞcativa. En su paso por el actual territorio ecuatoriano, Humboldt atraves— y conoci— mœltiples haciendas. De la obra de Segundo Moreno Y‡nez (2010), se desprende que algunas de las haciendas visitadas por Humboldt fueron Guachal‡ (desde donde traz— sus bocetos del volc‡n Cayambe), ÒBarrancasÓ y ÒEl CalloÓ (en la Žpoca pertenecientes a la iglesia) en la regi—n de Latacunga, o ÒTurchaÓ y ÒBurgayÓ en la provincia de Ca–ar. Por lo tanto, el panorama de los procesos sociales desarrollados al interior de la hacienda probablemente no fue desconocido por Humboldt. Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. EP/Y 1¡ (1800Ð 1814) Conßictos en la cotidianidad Comprender las din‡micas de la cotidianidad de una sociedad requiere entender el ‡mbito de los conßictos menores que surgen producto de la interacci—n entre seres humanos. En otras palabras Ða diferencia de lo propuesto desde ciertas aproximaciones funcionalistas-el conßicto tiene un papel importante dentro de la construcci—n del d’a a d’a de una sociedad. Los archivos hist—ricos de inicios del siglo XIX muestran una diversidad de enfrentamientos menores producto de la convivencia social. La siguiente vi–eta, por ejemplo, surge a prop—sito del intento de decomiso de una peque–a cantidad de aguardiente: En el proceso ÒJusto Tocag—n y el gobernador Ambrosio Guarac sobre el contrabando de aguardiente de Agust’n Bola–osÓ fechado en la ciudad de Otavalo el 21 de julio de 1801, los demandantes maniÞestan que Agust’n Bola–o habr’a cometido el delito de contrabandeado aguardiente, por lo que Justo Tocag—n y Antonio Guarac en compa–’a de otros ind’genas habr’an acudido a su domicilio para intentar requisar el alcohol. Una vez all’, Bola–os se habr’a negado a permitir el decomiso y habr’a amenazado con un cuchillo al resto de personas incluyendo a un sacerdote. En el proceso se solicita el castigo por fraude as’ como por haber atentado con armas. El proceso no Þnaliza con una sentencia en Þrme, pero se procede al encarcelamiento y al secuestro de bienes de Bola–os9 . En esta vi–eta se muestran conßictos surgidos a partir del contrabando y consumo de alcohol en peque–as cantidades. A nivel sociol—gico, este caso muestra la existencia de reglas de control y disciplina social que regularon actividades como el consumo de alcohol durante las œltimas dŽcadas de la colonia en especial en referencia con la poblaci—n ind’gena10. Finalmente, en relaci—n con la vi–eta es importante 9 Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. 10 Con respecto a la poblaci—n no ind’gena de la regi—n de Quito en una carta dirigida a A.G. de Humboldt el 25 de noviembre de 1802, Alexander Von Humboldt se–ala Òen ningœn lado como all’ reina un gusto m‡s decidido y general de divertirseÓ mencionar que la intervenci—n de un sacerdote en este conßicto muestra que fen—menos como el consumo de alcohol estaban normados por directrices de comportamiento religioso. Honor, capital simb—lico e injurias Las categor’as de honor y prestigio personal son elementos relevantes desde los cuales se construye la cotidianidad. Dentro de la literatura especializada se ha documentado que la vida en comunidad est‡ fuertemente atravesada por jerarqu’as sociales que suelen construirse en torno a categor’as vinculadas con el honor y el prestigio personal (VŽase por ejemplo Mauss, 1950; Rubio, 2008; Moreira, 2005). De hecho, parte del capital simb—lico de un individuo (Bourdieu, 2013) se construye en base a estas categor’as. En este sentido, los procesos relacionados con injurias y calumnias permiten entender en determinada medida las narrativas y campos de acci—n predominantes en torno a las categor’as de honor, prestigio y capital simb—lico dentro de una sociedad. A inicios del siglo XIX este tipo de procesos era bastante comœn. Este escrito es una apelaci—n por parte de Asensio Salazar quien se encuentra preso por haber agredido a Mariano B‡ez. Salazar acusa a B‡ez de injurias. Para su defensa pide se hagan presentes varios testigoscon elÞn deaclararque Salazar no fue quien agredi— a B‡ez. El hecho sucedi— durante una disputa entre ind’genas de dos haciendas quienes se dividieron en dos grupos: comunidades altas y bajas. El demandante se encontraba en lapartealtasinningunaarma, mientras que el demandado se encontraba en la parte baja. Tras los sucesos el demandante manifest— que le hab’an agredido el ojo, a–adido a esto no sab’a quiŽn hab’a cometido dicho crimen. DespuŽs de este incidente el sobrino de B‡ez y otras personas agredieron bruscamente a Salazar quien en esos momentos se encontraba discutiendo con su esposa por problemas personales. En este caso no existe resoluci—n alguna 11 . Esta vi–eta muestra las repercusiones que pod’an desarrollarse en torno al desarrollo 11 Fuente: Archivo Hist—rico Instituto Otavale–o de Antropolog’a. Secci—n Juicios. A–o 1802. de injurias en una sociedad como la Otavale–a a inicios del siglo XIX. En este caso, las injurias se encuentran acompa–adas por agresiones f’sicas, hecho no extra–o durante este periodo temporal. Es importante se–alar el hecho que este caso Ðcomo muchos de esta Žpoca-se encuentran sin resoluci—n. Es interesante que los procesos por injurias muchas veces terminaban sin sentencia, pues las partes sol’an llegar a acuerdos o abandonar las causas con anterioridad. Finalmente, es notorio que este caso tambiŽn muestra la divisi—n existente entre comunidades altas y bajas dentro de la estructura social de los ayllus andinos. De manera notoria, la cotidianidad de estas comunidades, las nociones de honor, y los procesos legales derivados se encuentran inßuenciados por la divisi—n social entre comunidades altas y bajas. Conclusiones El presente art’culo trata de contextualizar la sociedad Otavale–a alrededor del a–o de 1802, Žpoca de la visita de Alexander Von Humboldt a esta ciudad. Debe notarse que las vi–etas aqu’ presentadas no pretenden generalizar el paisaje la relevancia de la iglesia, el cotidiano de la urbe, sino m‡s sistema de hacienda, el acceso a bien guiar al lector por algunos tierras, el honor y los conßictos de los aspectos m‡s relevantes de personales fueron elementos la vida diaria en esta Žpoca. En presentes dentro de la visita de este sentido elementos como el Humboldt a la ciudad de Otavalo. cobro de tributos a la poblaci—n ind’gena, el racismo, la esclavitud, Referencias Borchart de Moreno, C. (2007). El cacicazgo y los caciques mayores de Otavalo entre el imperio incaico y la repœblica. In II Congreso Ecuatoriano de Antropolog’a y Arqueolog’a (pp. 203-242). Bola–os, J. M. Q. (1999). Transformaci—n y reproducci—n ind’gena en los Andes septentrionales: los pueblos de la provincia de Sigchos, siglos XVI y XVII (Vol. 3). Editorial Abya Yala. Caillavet, C. (2016). Etnias del norte: Etnohistoria e historia del Ecuador. Institut fran�ais dÕŽtudes andines. Colmenares, G. (2017). Fundamentos econ—micos y sociales de una diferenciaci—n nacional: el caso de la Hacienda Serrana en el Ecuador (1800-1870). Historia y Espacio, (6-7), 111-158. Fern‡ndez, J. I. P. (2018). Alexander von Humboldt, descubridor de AmŽrica. Revista Tiempo y Clima, 5(60). Guerrero, A. (1975). 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