pp 7 - 21 Panorama de la Educaci—n Superior en Ecuador: un enfoque cr’tico1 Prospect of higher education in Ecuador: a critical approach 1 Una versi—n previa de esta investigaci—n se dio a conocer en el II Congreso Universidad Ecuador. La universidad y la agenda 2035 para el desarrollo sostenible (Otavalo, 26 a 28 de julio de 2017). Mgs. Esthela Alfonsina Andrade Ortega, eaandrade1@pucesi.edu.ec, RESUMEN Este art’culo tiene como objetivo realizar una reßexi—n y una clariÞcaci—n conceptual en torno a nociones que, en el actual contexto acadŽmico, se han convertido en claves de la pol’tica universitaria: excelencia, calidad, innovaci—n, autonom’a y responsabilidad social. Para PhD. Manuel Ferrer Mu–oz, ferrermuma@gmail.com, Fecha de ingreso: 09 / 10 / 18 Fecha de aprobaci—n: 20 / 07 / 19 la realizaci—n del presente se han analizado y comparado documentos expedidos por instituciones internacionales y nacionales sobre educaci—n superior con las pol’ticas pœblicas implantadas en el Ecuador a partir del a–o 2010. A pesar de que estas pol’ticas pretend’an corregir las falencias del sistema de educaci—n superior del pa’s, no han logrado solucionar problemas estructurales, como la burocracia o la mercantilizaci—n de la educaci—n. El texto de este art’culo representa un esfuerzo importante para el an‡lisis de la autonom’a universitaria, en un contexto de tensiones en la relaci—n universidad, estado y mercado, y atiende tambiŽn al modo en que se concretan en las instituciones ecuatorianas de educaci—n superior los valores arriba enunciados: excelencia, calidad, innovaci—n, autonom’a y responsabilidad social. Palabras clave: Educaci—n superior, universidad, excelencia acadŽmica, autonom’a universitaria, Ecuador ABSTRACT This article aims to carry out a reßection and a conceptual clariÞcation around notions that, in the current academic context, have become a key to university policy: excellence, quality, innovation, autonomy and social responsibility. Documents issued by international and national institutions on higher education have been analyzed and compared with the public policies implemented in Ecuador since 2010 for the development of this paper. Despite the fact that these policies sought to correct the shortcomings of the countryÕs higher education system, they have not managed to solve structural problems such as bureaucracy and the commodiÞcation of education. The text of this article represents an important effort for the analysis of college autonomy, in a context of tensions in the University-State and Market relationship, and also addresses the way in which the values mentioned above are found in the Ecuadorian institutions of higher education: excellence, quality, innovation, autonomy and social responsibility. Keywords: Higher education, university, academic excellence, university autonomy, Ecuador Introducci—n En el desarrollo de este texto se pretende impulsar una reßexi—n y una clariÞcaci—n conceptual en torno a nociones tales como excelencia, calidad, innovaci—n,autonom’a universitaria y responsabilidad social, y sobre el modo en que se concretan esos valores en las instituciones ecuatorianas de educaci—n superior. Este tema podr’a representar un aporte a la comprensi—n del funcionamiento las universidades ecuatorianas, que, al igual que el resto de las instituciones de educaci—n superior latinoamericanas, han sido objeto de reformas desde los a–os noventa, con planteamientos te—ricos ex—genos que no se ajustan a los contextos regionales. Las variables de estudio son la educaci—n superior ecuatoriana y las reformas propuestas, tanto desde el estado ecuatoriano como desde otros organismos mundiales: esto debido a que las pol’ticas pœblicas implantadas en el Ecuador parecen responder a una l—gica cuya esencia Òradica en la consolidaci—n de una estructura dual de la educaci—n superior,en la que su sector de punta, los centros de investigaci—n y el posgrado, se articulan a las necesidades de la econom’a para incrementar sus niveles de eÞciencia y competitividad en los mercados globalesÓ (Ibarra Colado, 2003: 1062), con lo cual se consolida el capitalismo acadŽmico al interior de las universidades. Esto tambiŽn se sustenta en lo aÞrmado por Leydesdorff, quien indica que la articulaci—n universidad, empresa, estado Òse ha utilizado como una estrategia operativa para el desarrollo regional y para promover la econom’a basada en el conocimientoÓ (2012: 1). A partir de este an‡lisis se puede establecer c—mo a pesar de que las universidades ecuatorianas, aun habiendo experimentado una mejor’a indiscutible respecto al nivel en que se hallaban antes del Gobierno de Rafael Correa (2007-2017), siguen lastradas por defectos estructurales muy dif’ciles de remover: como son la inexistencia de una cultura de investigaci—n; sobrecarga de tareas docentes y administrativas que absorben casi toda la jornada laboral de los profesores; improvisaci—n de la carga docente, entre otros. Se trata de problemas en los cuales no siempre media di‡logo sobre las preferencias o limitaciones de los docentes, donde ocurre un desconocimiento de las metodolog’as aplicables en las ‡reas de las respectivas especialidades, lo que deriva en desmotivaci—n, pasividad y desmoralizaci—n de docentes, estudiantes y administrativos de las universidades. A esto se a–ade la subordinaci—n de la meritocracia a controles administrativos asÞxiantes y de dudosa eÞcacia. Respecto a esto, docentes universitarios con largos a–os de experiencia, como Carvajal (2016) aÞrman que Òse est‡ imponiendo un modelo de universidad neoliberal, desarrollista y tecnocr‡tica,a travŽs de un permanente acoso, donde profesores universitarios han sido v’ctimas, bajo el pretexto de la calidad acadŽmica que involucra un bombardeo de formularios, evaluaciones y amenazasÓ (p. 5).La pregunta alrededor de la que gira este an‡lisis es: Àpor quŽ, a pesar de los aspectos positivos que ha tenido la reforma del sistema de educaci—n ecuatoriano, la universidad no logra aœn superar problemas estructurales? Materiales y mŽtodos El presente art’culo se sustenta en una investigaci—n b‡sica, netamente cualitativa y posee un alcance descriptivo. Se basa en disertaciones e investigaciones desarrolladas por sus autores: de un lado, el taller impartido en la Universidad Estatal de Bol’var en marzo de 2016 y los estudios sobre la investigaci—n en los centros de educaci—n superior que ha llevado a cabo recientemente Manuel Ferrer2; y, de otra parte, la investigaci—n doctoral sobre la pol’tica pœblica en el ‡mbito de la educaci—n superior en el Ecuador, que se encuentra realizando Alfonsina Andrade. Excluida una metodolog’a cuantitativa, que hubiera conducido la investigaci—n por unos derroteros diferentes de los seleccionados a priori, se adopt— una perspectiva cualitativa, y se recurri— al an‡lisis documental y bibliogr‡Þco y a la observaci—n participante, previa determinaci—n de las variables cualitativas, las categor’as de an‡lisis y la teorizaci—n de grupos de conceptos claves de las realidades sometidas a estudio. Como instrumentos se han elaborado gu’as dise–adas para el an‡lisis de los materiales previamente seleccionados, y se han realizado entrevistas 2 Ferrer Mu–oz,Manuel (agosto de 2016). ÒAn‡lisis y propuestas de mejora sobre la investigaci—n en las universidades ecuatorianasÓ. Revista Palobra, 16, pp. 180-191 (http://revistas.unicartagena. edu.co/index.php/palobra/article/ view/1435/1321), y Ferrer Mu–oz, Manuel (noviembre de 2016-junio de 2017). ÒUn punto de vista sobre la investigaci—n en las universidades ecuatorianasÓ. Convivencia, 3, (3), pp. 109-127 (http://www.up.ac.pa/ ftp/2010/v_postgrado/publicaciones/ Convivencia/Convivencia-Vol3-No3. pdf). no estructuradas a acadŽmicos universitarios. En œltimo tŽrmino, de acuerdo con las propuestas de (Taylor y Bogdan, 1984), result— decisiva la experiencia adquirida por los autores, quienes poseen m‡s de diez a–os de experiencia docente, administrativa e investigadora en varias universidades del Ecuador. An‡lisis y discusi—n La excelencia, Àuna meta deÞnida con nitidez y claridad conceptual? La Ley Org‡nica de Educaci—n Superior (LOES) de 2010 se propone, entre otros objetivos, Ògarantizar el derecho a la educaci—n superior de calidad que propenda a la excelenciaÓ (LOES, art. 2); emplaza al Consejo de Educaci—n Superior a Òdictar las normas en las que se dŽ calidad y excelenciaÓ (LOES, art. 72), en el bien entendido de que Òel principio de calidad consiste en la bœsqueda constante y sistem‡tica de la excelenciaÓ (LOES, art. 93), y compromete al estado a promover, Òa travŽs del otorgamiento de est’mulos Þnancieros a las universidades y escuelas politŽcnicasÓ,un proyecto de excelencia, cuyas normas de funcionamiento deber‡n ser establecidas por la Secretar’a Nacional de Educaci—n Superior, Ciencia, Tecnolog’a e Innovaci—n ÐSenescyt- (LOES, disposici—n general DŽcima Primera). La irrelevancia de ese proyecto en el marco global de las actuaciones de Senescyt se pone de maniÞesto en la modestia del gasto realizado en ese rubro durante el a–o 2015 (USD. 357.771,95), que contrasta fuertemente con el correspondiente a partidas como Fortalecimiento y Conocimiento del Talento Humano (USD. 141.195.918,68) o Becas Prometeo (USD. 18.208.834,56), que fueron las prioritarias en las inversiones de aquel a–o (Senescyt, 2015). Por su parte, el Consejo de Evaluaci—n, Acreditaci—n y Aseguramiento de la Calidad de la Educaci—n Superior (CEAACES) certiÞca la calidad de las instituciones de educaci—n superior sobre la base de una evaluaci—n previa de su excelencia acadŽmica: una pr‡ctica que no deja de encontrar detractores que claman por una Òuniversidad comprometida, espacio de pensamiento aut—nomo, cr’tico y cuestionador de las arbitrariedades del poderÓ, que, como la Universidad Andina Sim—n Bol’var, en abierto enfrentamiento con el Gobierno de Rafael Correa, sean capaces de promover una excelencia no subordinada a mediciones m‡s que cuestionables (Villavicencio, 2016). No faltan quienes rechazan el modelo propuesto por el CEAACES, por considerar que no toma en cuenta la pluralidad de visiones para la evaluaci—n de la educaci—n superior, y convierte a las universidades en Òmeros centros de producci—n de conocimiento en funci—n de las necesidades empresariales y de mercadoÓ (Andes, 2014). Particular contundencia reviste un maniÞesto redactado en abril de 2014 por Arturo A. Roig y suscrito por ciento setenta y cinco acadŽmicos e intelectuales de Quito, Guayaquil y Cuenca, que incluye cr’ticas en profundidad al modelo de evaluaci—n del CEAACES (Roig, 2014). Se impone, pues, deÞnir la excelencia como indicador de un —ptimo nivel acadŽmico, que, como ya advirtiera en su momento el ministro de Talento Humano, no debe confundirse con elitizaci—n (Andes, 2014), puesto que la excelencia representa un Òvalor central y una caracter’stica distintiva de las universidadesÓ (Garc’a-JimŽnez, 2016).Tal y como asienta Herrera Carre–o (2013: 96), el concepto de excelencia acadŽmica -referido a los estudiantes- es indisociable de dos elementos claves, conocimiento y planiÞcaci—n, asociados a otros factores tales como personalidad, estilo de vida y valores humanos. Y tambiŽn desde una perspectiva organizacional, cabe fundamentar los est‡ndares de excelencia en esos mismos pilares, algunos de los cuales se resisten a una medici—n cuantitativa. La excelencia se conÞgura como un horizonte natural de la ense–anza superior universitaria, si bien la democratizaci—n del acceso a este nivel educacional ha derivado en estrŽs para las propias instituciones, urgidas por el reto de afrontar los problemas que entra–a la masiÞcaci—n estudiantil (Garc’a-JimŽnez, 2016). Calidad y mercantilizaci—n de la educaci—n El ritmo del mundo actual aparece marcado por un fen—meno conocido como Ôglobalizaci—nÕ, que Ocampo (2001: 13) deÞne como Òla creciente gravitaci—n de los procesos econ—micos, sociales y culturales de car‡cter mundial sobre aquellos de car‡cter nacional o regionalÓ. Se trata de un proceso que surge y se expande con el capitalismo, y cuya caracter’stica principal es la penetraci—n de los valores de la econom’a de mercado en las diferentes relaciones sociales, as’ como en las que se trenzan en el ‡mbito de la educaci—n. Como consecuencia, se plantean nuevos retos a las universidades, que se ven abocadas a la necesidad de acometer una transformaci—n en profundidad. El impulso hacia esa innovaci—n no siempre ha surgido de las mismas universidades: en no pocas ocasiones nace de las pol’ticas implantadas por los estados o, incluso, de los acuerdos comerciales o de integraci—n suscritos por los pa’ses donde las universidades desarrollan su quehacer. Las exigencias de algunas organizaciones internacionales de car‡cter econ—mico, como el Banco Mundial (2000 y 2017), planteadas tambiŽn a travŽs del Grupo Especial sobre Educaci—n Superior y Sociedad, que han forzado cambios generales de las pol’ticas pœblicas educativas, constituyen un testimonio elocuente de esa incursi—n en el ‡mbito educativo de entidades ajenas al sector. Este punto de vista es compartido por çngel D’az Barriga, quien aÞrma que la revisi—n de las propuestas realizadas por el Banco Mundial respecto a la educaci—n superior Òpermite comprobar cu‡n lejano est‡ el Banco de los problemas sociales y nacionales que hist—ricamente atiende la educaci—n superiorÓ (1996: 5), pues contempla la educaci—n como una mercanc’a y no como un derecho humano. A Þnales del siglo XX, el incremento de acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales entre los diferentes pa’ses comport—, en el caso de los estados latinoamericanos, la necesidad de insertar las pol’ticas sociales y econ—micas en una econom’a mundial que priorizaba el conocimiento y la innovaci—n. Esto favoreci— el aumento de la demanda de servicios educativos para la formaci—n de profesionales en diferentes ‡reas. As’, bajo la gu’a de la l—gica mercantil que promov’a el Consenso de Washington3, fue consolid‡ndose en AmŽrica Latina el capitalismo acadŽmico, un pensamiento 3 El Consenso de Washington se reÞere al conjunto de medidas de pol’tica econ—mica de corte neoliberal que fueron acu–adas en 1989 por el economista John Williamson, para hacer frente a la crisis que azotaba en los a–os ochenta principalmente a los pa’ses en desarrollo. de corte ideol—gico neoliberal que contempla la educaci—n (especialmente la universitaria) como un mero servicio mercantil y no como un derecho. La esencia de estas pol’ticas radica en la consolidaci—n de una estructura dual de la educaci—n superior en la que su sector de punta, los centros de investigaci—n y el posgrado, se articule a las necesidades de la econom’a para incrementar sus niveles de eÞciencia y competitividad en los mercados globales (Ibarra Colado, 2003: 1.062). As’, las actividades desarrolladas por las universidades comienzan a orientarse hacia lo que requiere el mercado, y se produce un cambio profundo en las relaciones de la universidad con la sociedad, con el estado y con la industria. Como este nuevo sistema se enfoca en la investigaci—n, las universidades pasan de producir ciencia b‡sica a producir ciencia aplicada en colaboraci—n con la industria: exponente de este giro ser‡ el desarrollo de patentes, que proporciona una nueva fuente de ingresos a la universidad (Rhoades y Slaughter, 2010) y tambiŽn genera beneÞcios para las transnacionales, que ven en estas iniciativas la posibilidad de absorber mano de obra altamente caliÞcada y a bajo costo, con el consiguiente efecto negativo para la mayor’a de los pa’ses latinoamericanos, incapaces de evitar la fuga de cerebros, por su insuÞciente desarrollo industrial y tecnol—gico. Ecuador se integra en la nueva din‡mica desde Þnes del siglo XX, Žsta no llega a consolidarse hasta el a–o 2007, con el ingreso al poder del Gobierno liderado por Rafael Correa, que dise–— e implement— una serie de reformas que, con el nombre de ÒRevoluci—n CiudadanaÓ, buscaban la transformaci—n del estado y la aceleraci—n del desarrollo del pa’s a travŽs de una profunda intervenci—n del Poder Ejecutivo en la justicia, la econom’a, la educaci—n superior, etcŽtera. Este proyecto pol’tico incluy—, entre otras cosas, la adopci—n de una nueva Constituci—n, la creaci—n y reestructuraci—n de varias agencias estatales, la adopci—n de un Plan Nacional de Desarrollo, entre otras pol’ticas y normativas, e hizo Žnfasis en Òdictar una Ley de Educaci—n Superior que dota al Estado de mayores capacidades regulatorias para controlar la investigaci—n y el desarrollo tecnol—gicoÓ (Andrade, 2015: 21). Esto fue complementado en el a–o 2016 por el C—digo Ingenios 4 cuya Þnalidad era sentar las bases para un cambio del modelo productivo, que se quer’a sustentado en el talento humano, a travŽs de la ciencia y de la innovaci—n. A esto debe a–adirse que, de acuerdo con lo establecido por la Constituci—n del Ecuador (2008) en su art’culo 280, el Plan Nacional de Desarrollo que, a partir de 2009, pasar’a a llamarse Plan Nacional para el Buen Vivir (PNBV),elaborado por la Secretar’a Nacional de PlaniÞcaci—n y Desarrollo (SENPLADES), se convierte formalmente en eje rector de las pol’ticas pœblicas del Ecuador. Lo que se buscaba era romper con el esquema anterior, para transitar hacia un Ònuevo modelo de creaci—n del conocimiento, de formaci—n profesional y de interacci—n con la sociedadÓ (Villavicencio, 2014: 1), considerando a la investigaci—n como uno de los principales puntales para superar la econom’a extractivista y 4 As’ es conocido el C—digo Org‡nico de la Econom’a Social de los Conocimientos, la Creatividad y la Innovaci—n. primario-exportadora del Ecuador y reorientarla hacia una Òsociedad del conocimientoÓ5. Esta sociedad del conocimiento o de la informaci—n supone Òla adquisici—n y asimilaci—n de nuevos conocimientos, nuevas maneras de ver el mundo, nuevas tŽcnicas y pautas de comportamiento, el uso de nuevos instrumentos y lenguajes..., exigiendo de todos nosotros grandes esfuerzos de adaptaci—nÓ (Dom’nguez, 2009: 7). Implica, adem‡s, una nueva forma de ser de la universidad en medio de un fuerte debate entre Òquienes est‡n a favor de adecuar las universidades a la l—gica de los valores del mercado y quienes exigen mantenerlas en los marcos de la academia preservando su car‡cter cr’tico que es decir cient’ÞcoÓ (Ornelas, 2009: 84). As’, con esta nueva pol’tica estatal, el Ecuador ingresa en una nueva l—gica de funcionamiento de las universidades, que se ha vuelto pol’tica de estado: ajustar 5 ÒEl concepto de Ôsociedad del conocimientoÕ hace referencia a cambios en las ‡reas tecnol—gicas y econ—micas estrechamente relacionadas con las Tecnolog’as de la Informaci—n y de la Comunicaci—n (TIC), en los ‡mbitos de la planiÞcaci—n de la educaci—n y de la formaci—n, de la organizaci—n (gesti—n de conocimiento) y del trabajo (trabajo de conocimiento) (KrŸger, 2006). la educaci—n a las demandas del mercado, limitando para esto su misi—n social. Lo importante de esta l—gica es que se trata de un proceso que no se ha detenido desde hace varias dŽcadas y que est‡ consolid‡ndose no s—lo en el Ecuador sino en otros pa’ses de LatinoamŽrica, con independencia de la inclinaci—n ideol—gica de los gobiernos. Esta transformaci—n, que no tiene parang—n con los cambios ocurridos en siglos anteriores, ha ocasionado que la educaci—n universitaria, en la actualidad, deje de considerarse un bien pœblico o un derecho efectivo. Autonom’a universitaria y responsabilidad social El concepto de autonom’a universitaria resulta de dif’cil deÞnici—n, debido a su car‡cter din‡mico que va generando transformaciones continuas, en funci—n de las condiciones del entorno. De acuerdo con lo propuesto por GimŽnez Duarte (2016), cabe identiÞcar diferentes concepciones de autonom’a universitaria a travŽs del tiempo. S’ es apreciable que, con car‡cter general, el concepto de autonom’a universitaria ha estado ligado a la relaci—n que han mantenido las universidades con los poderes locales, regionales o mundiales: as’ podemos hablar de su sucesiva conexi—n con la Iglesia, con el estado y con el mercado. Del mismo modo, debemos se–alar que la autonom’a universitaria se reÞere no a una sola faceta, sino que implica tradicionalmente Òtres aspectos: el de su propio gobierno, el acadŽmico y el ÞnancieroÓ (Marsiske Schulte, 2004: 160). El debate en torno a la autonom’a universitariatomafuerzaenAmŽrica Latina en 1918, a ra’z de las luchas reivindicativas de los estudiantes por una universidad democr‡tica e inclusiva, que pasar’an a ser conocidas a nivel mundial como el movimiento de C—rdoba6. La autonom’a universitaria que entonces se demandaba consist’a en que el gobierno de las universidades estuviera en manos de los protagonistas de la vida acadŽmica: profesores, estudiantes y graduados. Se reclamaba la libre elecci—n de las autoridades universitarias, la libertad de c‡tedra, la designaci—n 6 Se conoce como Movimiento de C—rdoba o Reforma de C—rdoba al movimiento estudiantil que en 1918 arranc— en la Universidad Nacional de C—rdoba (Argentina) y luego se extender’a a toda AmŽrica Latina. Entre sus objetivos se encontraban la democratizaci—n de la ense–anza, la autonom’a universitaria y el cogobierno estudiantil. de profesores mediante concurso, el derecho a establecer modelos de gobierno propios, a elaborar los planes de estudio, a planiÞcar los presupuestos, y se pretend’a tambiŽn el acceso a fuentes propias de Þnanciamiento. M‡s tarde se incorporar’a a esa lista de demandas la exigencia de inviolabilidad de los predios universitarios (Garc’a de Paredes, 2008). A pesar de esa lucha y del notable eco que encontr— el movimiento en el mundo universitario, no se registraron efectos inmediatos en la mayor’a de los pa’ses: m‡s bien se aprecia un proceso gradual que se consolidar’a poco a poco. En el Ecuador la inßuencia de estos planteamientos condujo a la Ley de Educaci—n Superior promulgada el 6 de octubre de 1925, la cual reconoc’a en su art’culo 2¡ la autonom’a de las universidades de la Repœblica. No obstante, la autonom’a de la universidad ecuatoriana no se concret— en tŽrminos de una real separaci—n entre el estado y la universidad, pues el estado mantuvo sus atribuciones para reorganizar e incluso clausurar los establecimientos que no se ajustaran a lo establecido por las instancias estatales. Es decir, la universidad, aunque aut—noma, no es soberana.ÒLas universidades en ejercicio de su autonom’a gozan de la facultad de decidir sobre sus asuntos, pero est‡n sometidas a la soberan’a estatalÓ (Faz Govea, s. a.: 1). En otras palabras, la universidad depende en una u otra medida del estado para su existencia legal, aunque el origen de la universidad haya sido anterior al del estado. La reforma de C—rdoba mantuvo vigencia en AmŽrica Latina hasta los a–os setenta del siglo XX. A partir de esta dŽcada se produjo la expansi—n de la cobertura de la educaci—n superior en detrimento de los niveles de la calidad. La universidad inici— una din‡mica en la cual comenzaba a regirse y crecer acorde a lo establecido por las leyes del mercado. Este proceso, tambiŽn perceptible en el Ecuador, se vio estimulado en los a–os noventa por al avance de las tecnolog’as de la informaci—n y de la comunicaci—n. Conclusi—n Desde 2007 es perceptible un giro en las relaciones entre la universidad y el estado ecuatoriano, provocado por el reforzamiento del poder estatal al interior de las universidades, bajo el argumento de que la universidad no cumple con su responsabilidad social. Esta situaci—n, que fue objeto de debate dentro de la Asamblea Constituyente de 2008 y la Asamblea Nacional en el a–o 2010, tal como consta en sus actas, permiti— la implantaci—n de pol’ticas que buscaban la transformaci—n de la universidad ecuatoriana. La reforma implantada en el Ecuador fue aplaudida en un primer momento desde varios sectores universitarios, pues iba a permitir superar los vicios que desde hac’a varias dŽcadas aquejaban la universidad ecuatoriana, tal como reconocieron en su momento Enrique Ayala (2015) y Dimitri Barreto (2015). Sin embargo, no tardar’a en observarse que quebranta la noci—n tradicional de autonom’a universitaria, debido a la profunda intervenci—n del estado que regula, controla y somete a la universidad al poder estatal en aspectos como lo acadŽmico (docencia e investigaci—n) y lo administrativo. Se acometi— una transformaci—n y una renovaci—n radical de la universidad, para que pudiera contribuir a la transformaci—n del Ecuador, en una sociedad del conocimiento. El cumplimiento de este objetivo no solamente subordin— a la universidad al proyecto pol’tico estatal sino tambiŽn a las exigencias del mercado mundial. Esto ha derivado en conßictos entre las universidades y el estado, especialmente por desacuerdos en torno al papel que se asigna a la instituci—n universitaria en los programas gubernamentales, y a la aspiraci—n de la universidad a construir su propio proyecto acadŽmico y a forjar su propia identidad, sin tutelas exteriores. La tensi—n existente en las relaciones que sostienen la universidad, el estado y el mercado marca el ritmo del avance de la ciencia y de las artes en el mundo, por lo que el an‡lisis de estos v’nculos permitir‡ entender los nuevos retos que enfrenta el desarrollo del conocimiento y de la autonom’a universitaria. Bibliograf’a Andes. 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