Revista Sarance N¼ 42. Publicaci—n Bianual - Per’odo Junio / Noviembre - 2019 - ISSN : 1390-9207 - ISSN e: e-2661-6718 pp 165- 185 Perspectiv a del docente dentro de la prisi—n: estudio de caso ecuatoriano. Teacher perspective wi thin the prison: a case study in Ecuador. Resumen La investigaci—n tuvo como objetivo principal analizar el estado actual de la educaci—n superior en los recintos penitenciarios, desde la perspectiva de uno de sus principales actores: el docente universitario, el mŽtodo utilizado para alcanzar el objetivo planteado fue el anal’tico sintŽtico soportado por procesos de observaci—n, revisi—n bibliogr‡Þca y aplicaci—n de cuestionarios para recabar los diferentes puntos de vista de los MSc. Nicol‡s Sumba, nsumba@ups.edu.ec MSc. Jorge Cueva jcueva@ups.edu.ec estas iniciativas; y de esta manera poder recoger y sistematizar sus experiencias. Como resultado se logr— constatar que los privados de la libertad que participan en el proceso educativo tienen actitud positiva para el desarrollo de las actividades acadŽmicas, mientras el estado de ‡nimo del docente en este contexto ßuctœa entre la ansiedad, tensi—n y temor. En conclusi—n, la docencia universitaria debe estar apuntalada por capacitaci—n en el dise–o y puesta en marcha de propuestas did‡cticas acordes al contexto MSc. Mar’a Eugenia mpovedab@ups.edu.ec. Fecha de recepci—n 24/09/18 Fecha de aprobaci—n 21/11/18 docentes que han participado en Perspectiva del docente dentro de la prisi—n: p‡g. 165 estudio de caso ecuatoriano. penitenciario. Palabras Clave: Docente, Educaci—n, Prisi—n. Abstract The main objective of the research was to analyze the current state of higher education in prisons, from the perspective of one of its main actors: the university professor, the method used to achieve the stated objective was the synthetic analytical supported by observation processes , bibliographic review and application of questionnaires to gather the different points of view of the teachers who have participated in these initiatives; and in this way to collect and systematize their experiences. As a result, it was found that those deprived of freedom who participate in the educational process have a positive attitude for the development of academic activities, while the teacherÕs mood in this context ßuctuates between anxiety, tension and fear. In conclusion, university teaching should be supported by training in the design and implementation of didactic proposals according to the prison context. Keywords: 1 Introducci—n La educaci—n se ubica dentro de los derechos humanos llamados de segunda generaci—n o econ—micos, sociales y culturales. En este sentido se puede indicar que Òla educaci—n tiene una legitimidad Žtica, Þlos—Þca y cient’Þca indubitable y es por ello que el derecho a la educaci—n no s—lo constituye una garant’a para la humanidad, sino un fundamento para la ecolog’a y el desarrollo.Ó (Mu–oz, 2014, p. 2). El valor de la igualdad fundamenta esta clase de derechos humanos que conÞgura una obligaci—n de hacer por parte del Estado, por lo que su cumplimiento siempre ser‡ de forma progresiva, es decir, segœn la capacidad econ—mica del mismo. En el Ecuador, la educaci—n ha sido un tema regulado desde la Primera Constituci—n Ecuatoriana de 1830 (Simon, 2013); sin embargo, se ha deÞnido como un derecho a partir de la Constituci—n del a–o 1998, al consagrar el Art. 66 lo siguiente: La educaci—n es derecho irrenunciable de las personas, deber inexcusable del Estado, la sociedad y la familia; ‡rea prioritaria de la inversi—n pœblica, requisito del desarrollo Teacher, Education, Prison. nacional y garant’a de la equidad social. Es responsabilidad del Estado deÞnir y ejecutar pol’ticas que permitan alcanzar estos prop—sitos (p.22) En este sentido, cabe recordar que la Þnalidad œltima del Estado es servir a la persona humana y promover el bien comœn (Oyarte, 2014). Para cumplir esta Þnalidad, el Estado protege y promueve los derechos fundamentales que les corresponden a sus ciudadanos, consagr‡ndolos expresamente en la norma jur’dica superior por antonomasia, que es, la Constituci—n. Por ello, la Constituci—n Ecuatoriana vigente desde el a–o 2008 identiÞca ese Òbien comœnÓ como el Òbuen vivirÓ, principio constitucional gracias al cual se reconocen ciertos derechos que permitan su efectiva realizaci—n; siendo la educaci—n un derecho constituido como una Ògarant’a de la igualdad e inclusi—n social y condici—n indispensable para el buen vivirÓ. (Const., 2008, art. 26). Enseguida, precisa el texto constitucional que la educaci—n debe impulsar, entre otros temas, Òel desarrollo de competencias y capacidades para crear y trabajarÓ. (Const., 2008, art. 27). Con ello, la sociedad ecuatoriana pretende proporcionar a sus habitantes, un ambiente donde exista igualdad de oportunidades generados desde la base del acceso a los conocimientos. En deÞnitiva, a partir del a–o 2008, en Ecuador, el derecho a la educaci—n est‡ concebido no solo como aquel derecho a acceder y recibir ese conjunto sistem‡tico de conocimientos formales que se adquieren en diferentes etapas a lo largo de la vida, sino que abarca adem‡s esa participaci—n responsable por parte de los diversos actores de la sociedad en el proceso educativo, a Þn de contribuir al Estado en el cumplimiento de sus Þnes. De esta manera, el derecho a la educaci—n se convierte en uno de los derechos subjetivos necesarios para conÞgurar la dignidad del ser humano, que permiten desarrollar su libertad y autonom’a que le corresponden. (Zavala Egas, 2014). Ahora, dentro de toda sociedad existen conductas humanas que deben ser reguladas para favorecer la convivencia humana. Por ello, surge la ciencia del Derecho, con sus diversas ramas, encontrando en el Derecho Penal la regulaci—n del Òejercicio punitivo y preventivo del Estado, cuya Þnalidad no es œnicamente la tipiÞcaci—n de conductas que lesionan bienes jur’dicos, sino que contiene y reduce el poder punitivo garantizando la hegemon’a de un Estado constitucional de derechos y justicia.Ó (Zu–iga y Gonz‡lez, 2014. p.5) En Ecuador, el texto legal que recoge esta ciencia del Derecho es el C—digo Org‡nico Integral Penal (COIP), vigente desde el a–o 2014. Este cuerpo jur’dico busca no solo uniÞcar en un solo texto toda la legislaci—n ecuatoriana existente de car‡cter punitivo, sino tambiŽn implementar una renovaci—n te—rica y pr‡ctica acorde a los procesos de desarrollo social, en material de justicia penal. El Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos tiene, entre otros Þnes, mejorar los procesos de rehabilitaci—n y de reinserci—n social de las personas adultas privadas de la libertad, basados en la idea de que la pena no es un castigo, sino que segœn Zavala Egas (2014) Òpasa a ser una cura, un medio de terapŽutica socialÓ para enmendar y readaptar al reo a la sociedad. Para ello, rige sus acciones observando los preceptos de la Constituci—n de la Repœblica del Ecuador (2008), que en su Art. 201 establece: ÒEl sistema de rehabilitaci—n social tendr‡ como Þnalidad la rehabilitaci—n integral de las personas sentenciadas penalmente para reinsertarlas en la sociedad, as’ como la protecci—n de las personas privadas de la libertad y la garant’a de sus derechosÓ (p. 71) El C—digo Org‡nico Integral Penal que en su Art. 704, maniÞesta que uno de los ejes de la rehabilitaci—n de las personas privadas de la libertad es Òla Educaci—n, la cultura y el deporte. Para ello se deben organizar actividades educativas de acuerdo con el sistema oÞcialÓ (Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, 2014). En el Art. 51 de la Constituci—n Ecuatoriana indica que uno de los derechos de los privados de la libertad es ÒLa atenci—n de sus necesidades educativas, laborales, productivas, culturales, alimenticias y recreativas.Ó (Const., 2008, art. 51. p. 24). La Organizaci—n de las Naciones Unidas para la Educaci—n, la Ciencia y la Cultura UNESCO (2017), la educaci—n es un derecho humano. Esta aÞrmaci—n es conÞrmada por la Constituci—n de la Repœblica del Ecuador se–alando en los art’culos 27 y 28 a la educaci—n como un derecho de las personas y un deber ineludible e inexcusable del Estado Ecuatoriano. (Const., 2008, art. 27 y 28). Entonces, bajo estas premisas las instituciones educativas en sus diferentes niveles est‡n en el deber de vincularse con la comunidad transmitiendo conocimiento a travŽs de fundamentaciones te—ricas que aporten soluciones a los problemas del entorno, vinculando en estas actividades a los diferentes actores de la comunidad educativa. Para Tiana y Sanz (2015) es necesaria la mediaci—n del Estado para promover la difusi—n del conocimiento de utilidad social para todos. El Estado debe instaurar leyes que incentivan la divulgaci—n del conocimiento de utilidad para la sociedad, obligando a las instituciones educativas en sus diferentes niveles a ser actores activos del progreso de los diferentes grupos en las sociedades; esto, segœn lo expuesto por Del Pozo y A–a–os-Bedri–ana (2013) quienes indican que la educaci—n social es aplicable en diferentes situaciones, desaf’os o problemas pertenecientes a cada contexto. En este sentido, Varela (2015) hace una reßexi—n acerca de la educaci—n social indicando que se deben concretar las dimensiones de su aplicaci—n y que el Estado se debe comprometer a controlar la correcta aplicaci—n de la educaci—n social y no permitir inadecuadas diligencias. Otro punto de vista mucho m‡s radical lo maniÞesta Rosales (2015) quien indica que Òsin educaci—n social no hay ciudadan’a y sin ciudadan’a no hay repœblicaÓ (p.10). Los autores reßexionan que para una adecuada implementaci—n de la educaci—n social debe existir una estrecha relaci—n entre el Estado y la academia sin olvidarse del compromiso de los actores de estos ambientes. A su turno, la universidad ecuatoriana rige sus actividades observando la Ley Org‡nica de Educaci—n Superior que se–ala entre las funciones del Sistema de Educaci—n Superior, la siguiente: ÒGarantizar el derecho a la educaci—n superior mediante la docencia, la investigaci—n y su vinculaci—n con la sociedad, y asegurar crecientes niveles de calidad, excelencia acadŽmica y pertinenciaÓ (Asamblea Nacional, 2010). De esta manera, la Universidad PolitŽcnica Salesiana se deÞne como una comunidad cient’Þca que fundamenta su acci—n en la producci—n, reproducci—n y difusi—n del conocimiento mediante la investigaci—n, la docencia, y la vinculaci—n con la sociedad. Gonz‡lez Ortiz (2011) maniÞesta en su investigaci—n desarrollada en MŽxico que ÒLas pr‡cticas de vinculaci—n con la comunidad no signiÞcan que los conocimientos ÒsabiosÓ de la universidad van a ense–ar a los habitantes de las comunidades, sino por el contrario, se trata de construir una relaci—n de reciprocidad entre los saberes universitarios y los saberes comunitariosÓ. Ayala (2015) complementa lo expuesto por Gonz‡lez Ortiz indicando que en la relaci—n bidireccional entre la Universidad y la comunidad debe intervenir el Estado, lo cual evidencia la responsabilidad social que debe tener la academia desde sus inicios, brindando apoyo al progreso del estado. La Figura No. 1 presenta la relaci—n entre la vinculaci—n social, la universidad y el Estado. Ahora, una observaci—n general a los centros de privaci—n de la libertad de AmŽrica Latina muestra que existe una gran cantidad de estas instalaciones a lo largo y ancho de la regi—n que presentan problemas de sobrepoblaci—n de reclusos y condiciones deplorables (Carranza, 2012). Es verdad que para las instituciones educativas estos problemas no son de su competencia; sin embargo, pudieran constituirse en factores que incidan en la decisi—n de generar v’nculos institucionales. Los centros de privaci—n de la libertad, unos de sus objetivos es devolver a la sociedad personas adaptadas y rehabilitadas que ayuden al progreso de esta. Esto se debe lograr con programas de reinserci—n que no solo sean competencia del centro de rehabilitaci—n, sino tambiŽn de los diferentes actores de la sociedad. Partiendo de estas premisas y desde esta perspectiva, las instituciones de educaci—n superior, como un actor de la sociedad, deben participar de forma activa y responsable dentro del proceso educativo vincul‡ndose con estos Centros para coadyuvar al logro de estos objetivos. En esta misma l’nea Ramalho y Beltr‡n (2012) se–alan que Òla universidad es un actor relevante para construir y anticipar escenarios alternativos, encaminados a logar una mayor equidad y cohesi—n social.Ó (p. 50). Por lo general, cualquier lugar destinado al encierro y aseguramiento de las personas para el cumplimiento de algœn castigo es un escenario desfavorable para la educaci—n, m‡s aœn si se considera el hacinamiento, insalubridad y sobrepoblaci—n de reclusos que enfrentan gran parte de las c‡rceles latinoamericanas. En esto concuerda Gil Cantero (2010) al se–alar que dichas instituciones penitenciarias Òno llegan a concebirse como posibles espacios reeducativos porque, en realidad, cualquier propuesta de actividad tiende a considerar en un orden de importancia secundaria frente a la misma reclusi—nÓ (p. 55) A contracorriente de esta œltima idea, a nivel iberoamericano se han desarrollado varios aportes que promueven la educaci—n en las c‡rceles como medio para una adecuada rehabilitaci—n de los reclusos. Caride y Grada’lle (2013) destacan los programas emprendidos por el Gobierno Espa–ol en su sistema penitenciario: programas de intervenci—n, ense–anza reglada y formaci—n, trabajo e inserci—n laboral, ocio y cultura, y programas deportivos; sin embargo, reconocen que existen desaf’os para la educaci—n social en las instituciones penitenciarias. Larrea (2014) propone incorporar la educaci—n penitenciaria al sistema educativo boliviano, despojando de la clandestinidad dicha educaci—n que hist—ricamente ha sido escondida de las acciones educativas nacionales. De esta manera el autor pretende lograr una institucionalizaci—n de la educaci—n penitenciaria que sea paralela a los otros tipos de educaci—n: escolar, superior, especial, lo cual conllevar’a a elaborar contenidos, procedimientos y metodolog’as pertinentes al contexto carcelario y de esta forma lograr un aporte signiÞcativo de conocimientos y habilidades al recluso para comprender su realidad y transformarla. En esta misma l’nea de acci—n, Argentina lleva un paso delante al gestionar la educaci—n de adultos en las c‡rceles de la provincia de Buenos Aires desde el —rgano educativo oÞcial, teniendo en cuenta las recomendaciones y normativas de los organismos internacionales pertinentes al ‡mbito penitenciario. Scarf— (2006) como producto de sus investigaciones en c‡rceles argentinas se–ala que, para lograr una educaci—n de calidad en recintos penitenciarios, Žsta debe cumplir cuatro caracter’sticas fundamentales: Accesibilidad, Asequibilidad, Adaptabilidad y Aceptabilidad. De esta manera, las instituciones educativas que intervienen en el ‡mbito penitenciario juegan un rol de relevancia social y cultural, de crecimiento y desarrollo de la comunidad universitaria y sobre todo en la transformaci—n y desarrollo personal de los participantes. As’ mismo, Copello, GutiŽrrez y Reyes (2016) analizan en su investigaci—n la interacci—n entre un grupo de estudiantes de la Universidad de la Repœblica y un grupo de personas privadas de la libertad en un instituto de rehabilitaci—n de la ciudad de Montevideo, Uruguay, bajo las concepciones de educaci—n en derechos humanos en instituciones de reclusi—n, con la Þnalidad de establecer una alternativa para enfrentar esta problem‡tica social desde otra perspectiva. En el contexto ecuatoriano, desde el a–o 2015 las personas privadas de la libertad tienen la oportunidad de acceder a estudios universitarios dentro de los mismos centros de rehabilitaci—n, quienes previamente deben someterse al examen nacional de nivelaci—n y admisi—n, el cual permitir‡ la selecci—n de los reclusos con las capacidades necesarias para lograr la continuidad del proceso educativo. Para llevar a cabo este cometido, las instituciones rectoras en materia de educaci—n superior, justicia, rehabilitaci—n y reinserci—n social, han realizado convenios interinstitucionales con universidades a nivel nacional, a Þn de instaurarlas como el —rgano ejecutor de la educaci—n en los diversos recintos penitenciarios del pa’s. Por lo general, las carreras universitarias ofertadas a las personas privadas de la libertad pertenecen a las ‡reas sociales, administrativas y tŽcnicas. Aun cuando el recorrido de las carreras universitarias en los centros de rehabilitaci—n social es incipiente, es necesario reconocer la importancia de sus resultados a largo plazo. Es menester mencionar que la universidad ecuatoriana ya ha desarrollado espacios de acci—n con diversos sectores vulnerables desde la vinculaci—n con la sociedad, la cual brinda resultados a corto plazo con la transmisi—n de conocimientos espec’Þcos que permiten la creaci—n y sostenibilidad de nuevos emprendimientos, a travŽs de los diferentes programas de extensiones sociales desarrollados por estudiantes universitarios, bajo la gu’a de docentes tutores. En este marco de acci—n, la Universidad PolitŽcnica Salesiana desde su Sede Guayaquil, como actor de la sociedad, viene materializando la realizaci—n de proyectos coordinados con algunas instituciones del Estado, entre ellos, aquel ejecutado con el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, a travŽs del desarrollo de las extensiones sociales universitarias impartiendo capacitaciones en temas de marketing, Þnanzas, ventas y servicio al cliente a las personas privadas de la libertad que se encuentran en el Centro de Privaci—n Provisional de Libertad de Guayaquil. Es importante se–alar que en el dise–o y gesti—n de las diversas actividades que comportan los diferentes proyectos universitarios de vinculaci—n con la sociedad existe un rol protag—nico que ejerce el docente universitario. Ello, no solo por la gu’a acadŽmica que debe proporcionar al estudiante para la preparaci—n y evaluaci—n del tema educativo que se imparte, sino tambiŽn en cuanto a la coordinaci—n y gesti—n log’stica y administrativa para la ejecuci—n exitosa de estos proyectos. As’, las actividades de vinculaci—n con la sociedad desarrollada por las universidades se sostienen gracias al trabajo realizado por el cuerpo docente, el cual en muchas ocasiones se realiza en entornos adversos, considerando que la esencia de esta vinculaci—n con la sociedad consiste en el apoyo a los grupos vulnerables y de pobreza extrema. En el Ecuador se han desarrollado varias iniciativas que involucran a las Universidades con estos grupos vulnerables. (Mendoza y Quinteros, 2015; Romero et al., 2016) Metodolog’a Esta investigaci—n tuvo como objetivo principal analizar el punto de vista de los docentes universitarios sobre el estado actual de la educaci—n superior en los recintos penitenciarios. Por las caracter’sticas del estudio, fue necesario adoptar un enfoque cualitativo lo cual permiti— interpretar y contextualizar la perspectiva del docente desde su participaci—n en el proceso educativo dentro de las c‡rceles, y a su vez valorar y comprender la realidad de la educaci—n superior dentro de un centro de privaci—n de libertad, en Ecuador. Se emple— el mŽtodo anal’tico sintŽtico, el cual permiti— la descomposici—n del fen—meno en sus partes para desarroll‡ndose un estudio a profundidad de cada uno de sus elementos y sus relaciones, para posteriormente y mediante la s’ntesis, integrar los datos con el objeto de estudiarlos y analizarlos de manera hol’stica e integral. TambiŽn se utilizaron mŽtodos emp’ricos y la observaci—n, para investigar el fen—meno en su manifestaci—n m‡s externa,es decir, describiendo el contexto educativo en el recinto penitenciario donde se aplica la investigaci—n, en cuanto a disponibilidad, accesos, limitaciones; conjugado con el an‡lisis documental bibliogr‡Þco que fundamenta el dise–o y desarrollo del estudio. Posteriormente se aplic— un cuestionario a los docentes universitarios de las carreras de Contabilidad y Auditor’a, y Administraci—n de Empresas, pertenecientes a la Universidad PolitŽcnica Salesiana sede Guayaquil, para obtener informaci—n sobre el objeto principal del estudio: ejercicio de la docencia superior en las c‡rceles. Para ello, se realiz— la selecci—n de una muestra no probabil’stica, intencional, basado en el criterio de seleccionar exclusivamente a los maestros que hayan realizado docencia superior dentro del recinto penitenciario. 5HVXOWDGRV  &RQGLFLRQHV SDUD HO proceso de ense–anza aprendizaje dentro del centro de rehabilitaci—n social. El proceso de observaci—n dentro del recinto penitenciario fue realizado durante cinco d’as por uno de los investigadores, el cual contaba con todos los permisos necesarios para acceder a dicho recinto. Esto permiti— experimentar los mismos procedimientos y niveles de seguridad que perciben los docentes que asisten al recinto penitenciario. Las categor’as y variables observadas se enlistan en la Tabla No. 1. Tabla No. 1. Las variables observadas durante el proceso fueron consolidadas, presentando los resultados que se detallan a continuaci—n: Se puede se–alar que el ingreso al centro de reclusi—n cuenta con los Þltros de seguridad adecuados, esc‡neres para armas, y polic’as que requisan objetos que presenten peligro; sin embargo, se pudo apreciar que en ciertas ocasiones no era permitido determinados recursos pedag—gicos que los docentes intentaban ingresar a Þn de brindar una mejor ense–anza pr‡ctica dentro del centro de reclusi—n. Por otra parte, se observ— que el complejo penitenciario no present— las seguridades b‡sicas para el docente, al no contar con personal gu’a o guardias de seguridad que presten acompa–amiento durante el desarrollo de sus labores educativas. En lo referente a infraestructura pertinente para un contexto educativo, se puede asignar al complejo penitenciario un caliÞcativodedeÞciente,alnocontar con laboratorios de c—mputo que permitan la realizaci—n de pr‡cticas e investigaciones mediante internet. Las aulas de clase asignadas para el ejercicio docente no cuentan con la climatizaci—n adecuada. Dentro del centro de reclusi—n, existe una biblioteca a la cual pueden acceder los presos para realizar tareas de investigaci—n y profundizaci—n; no obstante, su acceso es limitado en atenci—n a las pol’ticas actuales de encierro que rigen en los centros penitenciarios. Tabla 1. Variables a considerar en el proceso de observaci—n Categor’a Variables Seguridad para el docente. Seguridad Acompa–amiento de personal gu’a de seguridad durante el proceso de docencia. Acceso a internet Infraestructura Aulas de clase climatizadas Laboratorios de c—mputo Bibliotecas Acceso a material complementario para investigaci—n Recursos Acceso a recursos multimedia Acceso a entornos virtuales de aprendizaje Equipamiento de aula Estudiante privado de la libertad Predisposici—n Cumplimiento de actividades acadŽmicas Respeto al docente Participaci—n Por otra parte,en lo correspondiente a recursos, se aprecia que el aula de clase est‡ equipada con los suplementos tecnol—gicos para realizar la pr‡ctica docente, al contar con proyector, computador para el maestro (pero sin acceso a internet) y pizarra. La œnica deÞciencia en este aspecto es la ausencia de parlantes, lo cual diÞculta la presentaci—n de videos y otro material audiovisual a los estudiantes. Por consiguiente, la ausencia de laboratorios imposibilita el acceso a recursos multimedia y material complementario a las personas privadas de la libertad, recursos necesarios para la ejecuci—n de las diversas actividades acadŽmicas encomendadas. Entonces, resulta ineÞcaz la existencia de entornos virtuales de aprendizaje para los estudiantes del centro penitenciario, al no existir los equipos de c—mputo ni acceso a internet para que puedan acceder a dichas herramientas, raz—n por la cual los ambientes virtuales no son de mayor utilidad. Finalmente, es necesario se–alar que las variables resultantes del an‡lisis del estudiante privado de la libertad, lo catalogan como un ÒcolectivoÓ caracterizado por su alta predisposici—n y participaci—n durante las sesiones de clase. De igual manera, este colectivo se destac— por el cumplimiento de las actividades acadŽmicas y por la actitud de respeto manifestada al docente universitario durante todas las jornadas educativas, en que se desarroll— la observaci—n, actitud que no fue —bice para causar cierto grado de intimidaci—n al docente universitario especialmente por parte de aquel reducido grupo de beneÞciarios que mostr— alguna actitud diferente.  3HUFHSFLRQHVGHOGRFHQWH sobre el desarrollo de sus actividades acadŽmicas en el complejo penitenciario. En lo referente a la categor’a de docencia, el 55.6% de los maestros indicaron que s’ es posible realizar ense–anza dentro de un centro penitenciario. En otra pregunta, el 66,7% de los docentes encuestados manifestaron que esta experiencia les sirvi— para optimizar el desarrollo de sus clases dentro de la universidad, mientras que un porcentaje igual aÞrma que les ayud— a mejorar la comunicaci—n con sus estudiantes regulares. Para un 77,7% de profesores, esta experiencia complementa su formaci—n integral como docente. El 44,5% de los encuestados aÞrmaron que las pruebas acadŽmicas realizadas para medir conocimientos dentro del centro penitenciario fueron —ptimas; mientras que el 22,2% manifest— su indecisi—n y el 33,3% declar— inconformidad en este tema. En otra pregunta, relacionada con herramientas educativas, apenas el 22.2% de los docentes aÞrmaron estar de acuerdo en que la universidad los hab’a preparado para realizar actividades educativas en un contexto penitenciario. En lo que respecta a la categor’a de seguridad, al considerar si la protecci—n f’sica brindada a los docentes por el complejo penitenciario es la adecuada para el desarrollo de sus actividades educativas, los maestros manifestaron lo expuesto en la Figura No. 2. En la misma l’nea de la seguridad docente, al preguntarles si se sintieron intimidados por algœn mal comportamiento de parte de las personas privadas de la libertad, los maestros declararon lo reßejado en la Figura No. 3. )LJXUDPercepci—n de intimidaci—n por parte del docente. En la categor’a recursos, el 44,5% de los maestros indicaron que no contaron con el tiempo suÞciente para impartir su materia dentro del recinto penitenciario.Este resultado es complementado con la opini—n del 72,2% los profesores, quienes maniÞestan su inconformidad respecto al equipamiento del aula de clase. En lo referente a disposici—n del tiempo suÞciente para preparaci—n de material acadŽmico y actividades para la clase, el 50% de los docentes mostr— conformidad, mientras que un 33,4% se mostr— inconforme y un 16,7% no se manifest— ni a favor ni en contra. Este resultado es importante considerando que el 61,1% de los docentes maniÞesta que los estudiantes cumplen con las tareas acadŽmicas asignadas, mientras que el 38,9% justiÞca el incumplimiento de las tareas por falta de recursos y condiciones adecuadas. En esta misma l’nea, el 88,9% de los docentes consideran que el proceso de ense–anza aprendizaje se vio limitado debido a las restricciones de ingreso de determinados recursos pedag—gicos al complejo penitenciario que ayuden a complementar el proceso educativo. En lo que respecta a la actitud del estudiante, el 88,9% de los docentes expresaron que el alumnado del recinto penitenciario tiene la predisposici—n necesaria para participar de las jornadas educativas, mientras que el 38,9% de los encuestados manifestaron que los privados de la libertad tienen las aptitudes necesarias para continuar con el proceso de formaci—n. Otro aspecto relevante manifestado por el 72,2% de los docentes, es la sensaci—n de agotamiento f’sico que experimentan durante las jornadas educativas compartidas entre el complejo penitenciario y el campus universitario, que estiman se reßeja en una merma de su rendimiento dentro del aula de clase regular. La Figura No. 4 reßeja los resultados de la encuesta realizada a los docentes al ser interrogados acerca del estado del ‡nimo del docente una semana antes del inicio de clases en el recinto penitenciario: )LJXUDEstado de ‡nimo del docente una semana antes del inicio de clases en el centro de privaci—n de libertad. Mientras que, durante las labores acadŽmicas dentro del centro de privaci—n de libertad, el 61,12% de los docentes universitarios encuestados manifestaron estar en un estado de ‡nimo que ßuctuaba entre la ansiedad, la tensi—n y el temor. El 72,2% de los docentes consideran que la educaci—n superior en las c‡rceles es un eje pertinente para la reinserci—n de los privados de la libertad a la sociedad; sin embargo, un 61,1% de docentes expresaron no estar de acuerdo en revivir la experiencia educacional en el centro de privaci—n de la libertad. Conclusiones En funci—n de los resultados obtenidos de la encuesta y de la observaci—n realizada, exponemos las siguientes conclusiones: La Universidad debe ser un actor de la sociedad que se vincule con diversas instituciones para entregar conocimientos, con el af‡n de establecer una relaci—n de reciprocidad entre Òlos saberes universitarios y los saberes comunitariosÓ. De esta manera, la Universidad contribuye al progreso de la sociedad en su bœsqueda del bien comœn enfocada hacia la educaci—n, en armon’a con los preceptos de la salesianidad, como ocurre con la Universidad PolitŽcnica Salesiana desde su Sede Guayaquil. Todos tienen derecho a la educaci—n, inclusive las personas privadas de la libertad, para quienes la educaci—n se constituye no solo como una necesidad que debe ser atendida sino tambiŽn como uno de los ejes de su rehabilitaci—n, de acuerdo con las nuevas regulaciones legales establecidas tanto en la Constituci—n de la Repœblica como en el C—digo Org‡nico Integral Penal (COIP) vigente. (Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, 2014) Los programas de rehabilitaci—n y reinserci—n social no deben ser solo competencia de las instituciones rectoras de estas materias, a travŽs de sus —rganos ejecutores, como los centros de privaci—n de libertad y/o de rehabilitaci—n, sino tambiŽn de los diferentes actores de la sociedad. Por lo tanto, las instituciones de educaci—n superior, en su rol de actor de la sociedad, deben participar de forma activa y responsable dentro del proceso educativo. Esto concuerda con lo expuesto por Cede–o y Machado (2012) quienes se–alan que la Universidad debe convertirse en un factor importante para la promoci—n del desarrollo del entorno y el cambio social. En este sentido las Universidades deben vincularse con estos Centros para coadyuvar al logro de sus objetivos, entre ellos, devolver a la sociedad personas adaptadas y rehabilitadas que puedan reinsertarse a la sociedad para continuar colaborando con el progreso de esta. Si bien los resultados de la investigaci—n determinan que s’ es posible impartir docencia superior en complejos penitenciarios, dado que se garantizan los par‡metros m’nimos de seguridad personal, la misma es una actividad que genera diversos efectos en el docente que participa en la ejecuci—n de este proceso educativo. Garc’a, Vilanova, Castillo y Malagutti (2007) se–alan que el ejercicio de la docencia en los complejos penitenciarios puede reßejar cambios en el estado del ‡nimo, producto de la frustraci—n y desgaste; debido a que en dicho contexto el docente debe aplicar contenci—n e inteligencia emocional para manejar situaciones adversas y diversos problemas pedag—gicos que se le presente. En este sentido el docente que participe en la educaci—n penitenciaria debe tener alto sentido de pertenencia con su rol, debe ser mediador, ßexible y entusiasta as’ como debe colaborar en la creaci—n de una nueva realidad para los privados de la libertad a travŽs de la reßexi—n, la solidaridad y el trabajo en equipo, para lo cual ser‡ necesario el dise–o e implementaci—n de contenidos y estrategias pedag—gicas acordes a este contexto. Si bien los complejos penitenciarios cuentan con condiciones de infraestructura m’nimas para impartir docencia superior y desarrollar carreras universitarias en los mismos, deben mejorarse ciertas deÞciencias detectadas tanto en la generalidad de sus instalaciones como en los recursos tecnol—gicos proporcionados, a Þn de mejorar la calidad del beneÞcio que se entrega al privado de la libertad en el proceso de ense–anza aprendizaje. En este sentido, es necesario destacar que la adecuada implementaci—n y uso de un sistema tecnol—gico permitir‡ al beneÞciario no solo retroalimentarse ‡gilmente en el momento actual, con el material entregado durante el desarrollo de sus clases, sino tambiŽn en lo posterior al poder almacenarlo en un medio virtual de f‡cil acceso y conservaci—n de informaci—n. El ejercicio de la docencia en los complejos penitenciarios permite al docente valorar la predisposici—n y aprovechamiento del estudiante (tanto regular como privado de libertad) en el proceso de ense–anza aprendizaje, al respecto Alca–iz et al. (2016) indican que una actidud o predisposici—n positiva en el aula de clase por parte del estudiante se reßejar‡ positivamente en su caliÞcaci—n. La valoraci—n de actitudes y aptitudes de los estudiantes en estos dos ambientes universitarios se traduce en un aporte para el docente ya que gracias al contraste de las diferentes realidades y actividades que debe experimentar sea en el campus universitario o en el recinto penitenciario, puede corregir y/o implementar mejoras tanto en la preparaci—n de sus charlas magistrales como en los recursos metodol—gicos que utiliza en su pedagog’a. La valoraci—n de las diferentes perspectivas de los docentes que vivieron esta experiencia, compartida a travŽs de los resultados de las encuestas aplicadas, permite sugerir que la continuidad de esta actividad debe ir acompa–ada de capacitaciones que preparen previamente al docente en los aspectos psicol—gicos, pedag—gicos y metodol—gicos, que deben ser coordinados y proporcionados por las instituciones vinculadas para desarrollar estos objetivos. En deÞnitiva, ejercer la docencia universitaria en los complejos penitenciarios es posible, la cual debe estar apuntalada segœn Garc’a et al. (2007) por capacitaci—n en el dise–o y puesta en marcha de propuestas did‡cticas acordes al contexto penitenciario, as’ como capacitaci—n en aspectos relacionados a las caracter’sticas de los internos a Þn de adaptar pr‡cticas educativas a esos contextos educativos particulares. La perspectiva del docente que ejecuta este tipo de actividades es un elemento fundamental para el desarrollo y mejora continua de sus tareas propias e interinstitucionales; sin embargo, dichos puntos de vista resultantes del an‡lisis cient’Þco de la vivencia experimentada por los docentes de la UPS Sede Guayaquil, nos permiten arribar a nuevos t—picos de investigaci—n, ya que, a modo de ejemplo, ser’a interesante estudiar: las limitaciones de la sociedad para admitir en su entorno laboral a personas que hayan recibido instrucci—n superior en recintos penitenciarios, la consideraci—n de leyes que amparen el derecho al trabajo a personas privadas de la libertad que se hayan capacitado durante su reclusi—n, trastornos de conducta en el fallido proceso de reinserci—n laboral de personas instruidas en recintos penitenciarios, as’ como facilitar el acceso a una plataforma virtual de aprendizaje universitario para personas privadas de la libertad, entre otros temas, que proponemos al lector a Þn de invitarlos para que se continœe con este di‡logo cient’Þco desde el aporte interdisciplinario de las ciencias. 5HIHUHQFLDVELEOLRJUiÀFDV Alca–iz, M., Alemany, R., BolancŽ, C., Chuli‡, H., Riera, C., Santolino, M. 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