La gran manzana emergente. Geografía feminista y disputas por el espacio urbano en la Nueva York de Mamdani The Emerging Big Apple. Feminist Geography and Struggles over Urban Space in Mamdani’s New York Hatun kuska pampa wiñariy. allpamamayachay feminismo yachaymanta rikushpa, wankurishka y disputas por el espacio urbano en la Nueva York de Mamdani Pablo Daniel Estere pablo.estere@bue.edu.ar ORCID: 0009-0009-3128-4433 Universidad de Buenos Aires (Buenos Aires. Argentina) Revista Sarance ISSN: 1390-9207 ISSNE: e-2661-6718 Fecha de recepción: 21/03/2026 Fecha de aceptación: 28/04/2026 Cita recomendada: Estere, P. (2026). La gran manzana emergente. Geografía feminista y disputas por el espacio urbano en la Nueva York de Mamdani. Revista Sarance, (56), 103 - 114. DOI: 10.51306/ ioasarance.056.06 .................................................................................................................. Resumen El presente ensayo analiza la plataforma política de Zohran Mamdani, alcalde electo de la ciudad de Nueva York, a la luz de los debates contemporáneos de la geografía feminista. A través de un diálogo crítico con la obra Ciudad feminista, de Leslie Kern, se examina cómo el diseño urbano tradicional reproduce desigualdades de género, clase y raza al sostenerse sobre la figura de un “usuario ideal” masculino y productivo. El trabajo aborda propuestas estructurales de la gestión de Mamdani — como el congelamiento de alquileres, la gratuidad del transporte público y la socialización de las tareas de cuidado— como herramientas para desmantelar las barreras materiales que obstruyen la vida cotidiana de mujeres y diversidades. Se concluye que estas iniciativas representan un avance hacia un urbanismo interseccional que prioriza la reproducción de la vida y el derecho a la vivienda frente a la lógica del mercado inmobiliario. Palabras clave: Geografía feminista; Urbanismo interseccional; Zohran Mamdani; Tareas de cuidado; Políticas públicas. ...................................................................................................................... Abstract This essay examines the political platform of Zohran Mamdani, New York City mayor-elect, through the lens of contemporary debates in feminist geography. Engaging critically with Leslie Kern’s Feminist City, it explores how traditional urban design reproduces inequalities of gender, class, and race by centering on the figure of a productive male “ideal user.” The essay analyzes key proposals associated with Mamdani’s administration—including rent freezes, free public transportation, and the socialization of care work—as tools for dismantling the material barriers that shape the everyday lives of women and gender-diverse people. It concludes that these initiatives represent a step toward an intersectional model of urbanism that prioritizes social reproduction and the right to housing over the logic of the real estate market. Keywords: Feminist geography; intersectional urbanism; Zohran Mamdani; care work; public policy ....................................................................................................................... Tukuyshuk Zohran Mamdanimi Nueva York kitillimanta apak kan, paypa llaktaytami kay killkaypika rikukrin kunanpi geografía feminista yachaykunawan chimpapurachishpa. Leslie Kernpa killkashka kamumi kan Ciudad feminista chaypimi riman imasha kunankaman kitillaktata wiñachishka rurayka ninantami shikanyachin warmikunata, shuk kawsaykunata. Ashtakami alli kawsayta shikanyachin mayhan runa kaymantalla shinallatak mayhan kullkita charimantalla. Kunnkunapi tiyak kitillaktataka wiñachishkami “shuklla laya runapi” yuyarishpalla, paykunapaka chay runaka karimi kana yan, llamkak runa kana nishka kan. Chayta rikukpika, kunanpika Mamdani runaka alli mushuk yuyaykunawan llaktata ñawpaman apahukta rikukrin. Pay apak kaymantaka nishkami kullkipa mañashka wasikunataka ama ashtawan kullkita mirachinachu nishka, purina antakunapi rinkapakka kullkita mana mañanachu nishka, wawakunata rikuna ukukunapipash mana kullkita mañanachu nishka. Chaykunatami rurashka warmikunata, shinallatak shuk kawsaykunata yanapana yuyaywan. Kashna alli ruraykunaka ninantami yanapan tukuylla chaypi kawsanahuk runakunata, shina rurayka alli kawsaytami paktachihun, alli wasipi kawsana kamachiykunatami paktachihun tukuy llakita sakishpa. Sapi shimikuna: Geografía feminista; kitillakta tukuylla runakunapa; Zohran Mamdani; rikuna llamkaykuna; Tukuylla llaktay kamachiykuna ....................................................................................................................... Cien veces he pensado: Nueva York es una catástrofe, y cincuenta veces: es una bella catástrofe. LE CORBUSIER, CUANDO LAS CATEDRALES ERAN BLANCAS (1937). Nuestras ciudades son el patriarcado escrito en piedra, ladrillo, vidrio y hormigón JANE DARKE, LA CIUDAD CON FORMA DE HOMBRE (1996) Muros invisibles La vida urbana está marcada por una serie de barreras físicas, sociales, económicas y simbólicas que moldean la vida cotidiana de sus habitantes. Estas barreras no son naturales ni aleatorias, sino que tienen que ver con el diseño de las ciudades y la lógica de sus relaciones sociales. En otras palabras, las ciudades reproducen desigualdades. El patriarcado entonces también puede rastrearse en los vidrios, ladrillos y hormigón de las ciudades. Un diseño y no otro separa los espacios laborales de los domésticos, los públicos de los privados. Moldea la idea de lo normal y bueno para distinguirlo de lo raro y malo; configura el rango de posibilidades para cada persona y grupo social. Leslie Kern plantea que la geografía feminista nos permite entender cómo el sexismo funciona en el espacio: El estatus de ciudadanas de segunda de las mujeres se impone no sólo a través de la noción metafórica de “esferas separadas”, sino por medio de una geografía concreta y material de exclusión. El poder masculino y el privilegio se sostienen manteniendo confinados a los movimientos de mujeres, limitando su capacidad para acceder a distintos espacios. (2023, p. 25) El sesgo de género puede descubrirse en más lugares de lo que pensamos. Caroline Criado Perez, en La mujer invisible, explica cómo desde los medicamentos, pasando por los muñecos para simulaciones de choques de automóviles, hasta la temperatura de los lugares de trabajo, están diseñados, pensados y testeados para ajustarse a los estándares de los cuerpos masculinos y sus necesidades. Esta persona “ideal” sobre la que se diseñan los objetos, también es el modelo que toman quienes planean las ciudades —generalmente hombres—, de manera que las barreras de las que hablamos no son experimentadas por ellos: La ciudad está organizada para sostener y facilitar los roles de género tradicionales de los hombres, tomando las experiencias masculinas como la “norma” y mostrando poca consideración por la manera en que la ciudad puede obstruir los caminos de las mujeres e ignorar su experiencia cotidiana de la vida urbana. (Kern, 2023, p. 16) Independientemente de la preocupación o el interés que manifiesten los hombres por el cómo afectan estos diseños a las mujeres, este mecanismo opera de forma reproductivista. La geografía feminista se propone entonces visibilizar estas asimetrías y pensar una forma de vida distinta, mejor y más justa en el mundo urbano. Ya en 1845, Friedrich Engels había mostrado en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra que la organización del espacio urbano no es neutral y que existe una separación clasista, resultante de las relaciones sociales de producción capitalistas. Jane Addams continuó esa crítica del diseño urbano moderno y logró poner de relieve la forma en que la vida en el barrio reproduce la desigualdad, especialmente para las mujeres obreras. La relación clase-género, además, dio cuenta de cómo las tareas de cuidado estaban invisibilizadas y privatizadas: la ciudad sobrecarga a las mujeres con tareas de cuidado porque las considera parte del ámbito privado y no ofrece servicios públicos para ellas. Su aporte no se limita a la investigación social, sino también a la intervención política. El proyecto de Hull House se proponía como algo más que un centro de asistencia: funcionaba como una infraestructura comunitaria para la reproducción de la vida. La premisa era sencilla: si el trabajo doméstico era socialmente necesario, debía organizarse socialmente. Dolores Hayden, en su libro La gran revolución doméstica, recupera la historia de las feministas materialistas estadounidenses, quienes enfrentaron la opresión espacial de las mujeres con proyectos colectivos. El eje pasaba por el tránsito de lo doméstico a lo político. El problema de la cocina, la limpieza o el cuidado, eran para ellas un problema urbano y económico. Planteaban, para superarlos, la socialización de las tareas de cuidado. Si las industrias habían demostrado que la organización científica del trabajo era más productiva, y los artesanos individuales habían sido reunidos en un gran taller, ¿por qué era aceptable que en cada vivienda se cocine la cena en lugar de un gran comedor comunitario? Las carencias estructurales de la ciudad fueron denunciadas mediante estas iniciativas y planteamientos, demostrando la posibilidad de un horizonte distinto. Comenzado el siglo XXI, la persistencia de las injusticias y desigualdades sociales no puede deshacerse de aquellas demandas y proyectos emancipatorios. Su vigencia se constata en las calles pero también en los debates académicos y las plataformas electorales. Esta vigencia no es folclórica ni de nicho: se coló también en la campaña electoral de la alcaldía de la ciudad de Nueva York de 2025. El candidato Zohran Mamdani resultó electo alcalde al superar el 50%, con más de 1.1 millones de votos. La plataforma con la que logró la victoria está atravesada por muchos de los planteos que acabamos de comentar, y para analizarlo en detalle elegimos acompañarnos de la lectura de Ciudad feminista de Leslie Kern. Territorios en disputa Cuando el 4 de noviembre de 2025 resultó electo alcalde de Nueva York un joven de 34 años, musulmán, nacido en Uganda, en una familia de origen indio, que se reivindica socialista, el centro de gravedad política en Estados Unidos pareció moverse. El costo de vida está ahogando a los trabajadores, pero Zohran cree que el gobierno puede hacerles la vida más fácil en nuestra ciudad y reducir los costos. Zohran utilizará todas las herramientas disponibles para reducir el alquiler, crear un transporte público de primera clase y hacer más fácil sostener a una familia. (Una nueva era para la Ciudad de Nueva York | El alcalde electo Zohran Mamdani, s.f.) Esta cita se destaca en la página principal de su sitio web oficial y resume toda una declaración de principios y prioridades. A continuación, nos proponemos analizar los elementos de su plataforma electoral y plan de gobierno que nos parecen más estrechamente asociados con la geografía feminista. Vivienda Congelar el alquiler. Nueva York tiene una mayoría de residentes inquilinos; más de 2 millones de ellos viven en departamentos con alquileres regulados por la Ciudad —rent stabilized apartments—. Esta situación le permite al Estado contar con una gran capacidad de intervención en el mercado de la vivienda. Mamdani prometió congelar los aumentos de los alquileres regulados y además construir viviendas que agranden este parque de departamentos con alquileres regulados, para enfrentar con mayor fuerza a los departamentos con alquileres fijados “libremente” por el mercado. Su plataforma denuncia que, durante décadas, la Ciudad privilegió el desarrollo privado de la vivienda mediante zonificaciones favorables que desplazaron a la clase trabajadora y que recrudecieron la zonificación racialmente discriminatoria. Adicionalmente, promete construir 200 mil nuevas viviendas subsidiadas para los próximos 10 años (Zohran for NYC, 2025). En casi todo el mundo occidental, los problemas de acceso a la vivienda pueden compararse con una pandemia: tienen alcance global, se expanden con rapidez, tienen un impacto transversal y masivo, y deben abordarse de manera estructural. Pero al igual que con la pandemia de COVID-19, los impactos son desiguales: las personas con mayor capacidad económica pudieron trabajar de forma remota o incluso no trabajar, garantizar aislamientos en viviendas adecuadas, disponer de ahorros, transporte privado y, en muchos países, acceder de manera prioritaria a vacunas. No obstante, las desigualdades no se agotan en las diferencias de clase, ni en los niveles de vida a los que pueden acceder las distintas fracciones de cada clase. Las desigualdades de género constituyen otro eje central en la producción de estas inequidades que podemos identificar en nuestras sociedades: para las mujeres y diversidades es más complejo acceder a la vivienda, y no solamente debido a la brecha salarial. Y como si fuera poco, el diseño de estas ciudades agrava la cuestión. Leslie Kern explica cómo los suburbios estadounidenses crecieron luego de la posguerra para privilegiar una organización familiar heterosexual con roles marcados. Los programas estatales para tener una casa propia ataron a los trabajadores a hipotecas, con el objetivo de producir una sociedad más conservadora y anticomunista. Una casa grande pero aislada, la necesidad de contar con auto para moverse, la falta de gente en las calles, privilegia que solo el hombre trabaje fuera y que la mujer se dedique a tareas domésticas (Kern, 2023, p. 46). Greta Wekerde argumenta que, en comparación con los suburbios, las ciudades ofrecen mejores posibilidades a las mujeres que trabajaban fuera del hogar para manejar el conflicto entre múltiples roles. En las ciudades hay amplias redes de servicios sociales que sólo se encuentran allí (Kern, 2023, p. 48). Pero de ninguna manera “la solución urbana” es una panacea: como señala England (en Kern, 2023, p. 49), la ubicación de las áreas residenciales, de los lugares de trabajo, las redes de transporte, y el trazado general de las ciudades reflejan la sociedad patriarcal capitalista y sus expectativas acerca de qué tipos de actividades tienen lugar, dónde y cuándo, y en manos de quién. Sin embargo, Kern reconoce que fue en las ciudades donde las mujeres consiguieron mejores oportunidades, inconcebibles en pequeños poblados rurales: Oportunidades laborales, de escapar del provincianismo de las normas de género, de esquivar un matrimonio heterosexual, de la maternidad, oportunidad de carreras no tradicionales, de poder expresar identidades propias, de poder abrazar causas sociales, y políticas, de desarrollar nuevas redes de parentesco, de priorizar la amistad, de participar en el arte y la cultura. (Kern, 2023, p. 23) Los suburbios representan un corset social y una esfera pública deteriorada para las mujeres, mientras que las ciudades representan múltiples posibilidades de participación social. De todas formas, esas posibilidades también están atravesadas por el patriarcado, y Kern lo sintetiza muy bien en este apartado: La planificación urbana parte de un conjunto de presupuestos acerca del habitante urbano “típico”: sus viajes diarios, sus planes, sus necesidades, sus deseos y sus valores. Qué sorpresa: ese ciudadano es varón. Es marido, padre y sostén de familia; no tiene discapacidades, es heterosexual, blanco y cisgénero. (Kern, 2023, p. 49) Asequibilidad Para abaratar los costos de vida también se propone la creación de tiendas de comestibles propiedad de la ciudad. Se argumenta que sin tener que pagar alquiler ni impuestos, estas tiendas podrán ofrecer productos a precios mayoristas generando ahorros en los consumidores. En cuanto al transporte público, se presenta un plan para hacer los viajes en autobús más rápidos y gratuitos. Dejando de cobrar boletos, estiman ahorrar 36 millones de horas al año a los pasajeros y generar 1.5 billones de dólares en beneficios económicos para la ciudad (Mamdani & Gianaris, 2024). El sistema de transporte es otra área sobre la que la geografía feminista tiene mucho para decir. Este sistema también está ordenado en función de un “usuario ideal” que es un hombre que solo se desplaza por trabajo, no tiene ninguna discapacidad y no realiza tareas de cuidado. La barrera para acceder al transporte público no solo está en el costo de tarifa. Un estudio realizado en la ciudad de Viena, en 2013, concluyó que las mujeres tienen un patrón de movimiento mucho más variado que los hombres: utilizan más el transporte público, caminan más las veredas y el motivo de los traslados no tiene que ver casi exclusivamente con el trabajo o el estudio como en el caso de los hombres. Las mujeres se trasladan para trabajar, estudiar, comprar alimentos, visitar familiares, cuidar infancias y personas mayores (Foran, 2013). “¿Cómo serían las ciudades si fueran diseñadas por madres?”, se pregunta Christine Murray en un artículo en el que sostiene que el hecho de que la mayoría de los arquitectos sean blancos, jóvenes y varones influye en las decisiones de diseño que no contemplan la accesibilidad para cochecitos o sillas de ruedas, el espacio adecuado en el transporte público, los asientos en zonas de espera o la disponibilidad de baños públicos accesibles (Murray, 2018). Aquí otra vez aparece el “usuario ideal” como factor explicativo antes que la falta de inversión o el presupuesto personal. La planificación urbana pública puede ser disputada, pero la planificación urbana privada pone el negocio ante las necesidades sociales: Los paradigmas del urbanismo y los regímenes de propiedad, que favorecen ciertas formas de posesión de los espacios y no otras, son de lenta transformación. En la mayoría de las ciudades, además, es el mercado inmobiliario privado el que determina qué clase de espacios se construyen, cuáles negocios sobreviven y hasta qué tipo de servicios se ofrecen” (Kern, 2023, p. 103 y 104). Un urbanismo feminista, al contrario, considera zonas de cuidado común que no son monetizables por el mercado, como bancos y áreas de descanso para sentarse sin consumir. También promueve la ubicación de comercios de proximidad necesarios, aunque el precio de alquiler de la zona los intente expulsar a zonas más baratas. Primera infancia y educación Después del alquiler, la crianza de niños y niñas es el mayor coste que afrontan las familias neoyorquinas (Keeping Families in New York City, 2025). Esto provoca una expulsión de la ciudad para estas familias y una recarga sobre las madres que renuncian a trabajos remunerados para cuidar a sus hijos e hijas sin remuneración. Para fomentar la permanencia de las familias en la ciudad y ahorrarles dinero, Mamdani promete implementar el cuidado infantil gratuito para todos los neoyorquinos de entre 6 semanas y 5 años, al tiempo que aumentará el salario de los trabajadores y trabajadoras de cuidado infantil. Una canasta para bebés se añade al plan de protección de infancias: pañales, toallas y material educativo. La ciudad enfrenta una escasez de maestros y maestras, en un contexto nacional donde más del 55% planea abandonar su profesión debido al agotamiento, estrés y bajos salarios (Walker, 2022). En ese sentido se piensa en aumentar el presupuesto educativo al mismo tiempo que programas para capacitar, certificar y contratar más docentes, superando la burocracia actual que estaría desalentando el ingreso de nuevos docentes. Sin financiamiento, no puede pensarse en una red de cuidado sostenible y de calidad. Las tareas de cuidado recaen principalmente sobre las mujeres; y el 76% del trabajo de cuidado no remunerado en el mundo es realizado por mujeres (World Health Organization, 2024). Una ciudad sin políticas públicas que atiendan a esta situación sólo contribuye a la reproducción de la desigualdad. El patriarcado “escrito en piedra” también significa que el diseño de las ciudades modernas provoca la separación de dos esferas: el espacio público y productivo queda reservado para los hombres, y el espacio privado y reproductivo queda circunscrito a las mujeres. El proyecto de un espacio feminista se propone superar esta dicotomía y plantear las tareas de cuidado como una responsabilidad colectiva. Esta tarea sólo puede ser encarada desde un Estado que tiene una capacidad de agencia única capaz de superar el limitado alcance de los individuos y la conducta orientada a la ganancia de las empresas privadas. La gentrificación en las ciudades muestra con claridad qué ocurre cuando los estados se ausentan y las responsabilidades se concentran exclusivamente en los ámbitos privados. Al respecto, Kern recupera estas palabras de Winifred Curran: La gentrificación ofreció una solución espacial privatizada, individual y con una orientación mercantil al problema del equilibrio entre vida y trabajo. Luego de que la planificación urbana fracasara en mantenerse a la altura de las expectativas cotidianas de la vida urbana, quienes podían costearlo buscaron espacios con condiciones más ventajosas para el equilibrio, “redescubriendo” barrios dentro de la ciudad con un acceso cómodo a los trabajos en el centro y otros servicios. (2023, p. 55) Igualmente agrega Kern junto a Curran que: Ni siquiera los privilegios de clase que trae la gentrificación logran desestabilizar de manera significativa la división del trabajo doméstico en función del género o la infraestructura urbana diseñada para acomodarse a los patrones de desplazamiento y trabajo de los hombres. (2023, p.55) El mercado inmobiliario no tiene como objetivo ofrecer espacios vivibles y trabajables para las familias, ni siquiera para aquellas que pueden pagarlo. Además, la falta de infraestructura pública para el trabajo de cuidado profundiza la desigualdad entre las mujeres: las familias más acomodadas se apoyan en el trabajo barato de otras personas como inmigrantes y grupos racializados. Aquí aparecen con claridad las intersecciones entre las cuestiones de género y otros sistemas de opresión y privilegio. Nuestras ciudades no solo reproducen el sexismo: también el racismo, el clasismo, la homofobia y el capacitismo. Las mujeres obreras sufren de forma particular los resultados del mercado inmobiliario. En primer lugar son desplazadas de sus barrios cuando estos se gentrifican. Luego, quedan económicamente muy lejos de poder resolver (en parte y de forma privada) las tareas de cuidado permaneciendo o mudándose a estos barrios. Además, las redes de apoyo personal —abuelas, amigas, tías, hermanas, vecinas, entre otras— se rompen o se vuelven inaccesibles. Esta infraestructura social invisible es fundamental para las mujeres obreras. La mudanza a un nuevo barrio la derrumba, y volverla a construir es muy difícil. Recientemente, desde las políticas públicas se desarrollaron experiencias que buscan atender a esta situación. El programa Manzanas del Cuidado en Bogotá intenta crear redes entre mujeres para reducir la “pobreza de tiempo”, lo que les permite realizar distintas actividades mientras el Estado cuida a sus familiares (Álvarez Rivadulla et al., 2024). Aunque de alcance limitado, este programa pone sobre la mesa que los problemas sociales deben abordarse desde el Estado. Por ciudades feministas Analizando la plataforma de Mamdani encontramos propuestas poco habituales en la agenda de partidos políticos dominantes en la arena electoral de Estados Unidos. Leyéndolas junto al trabajo de Leslie Kern pudimos interpretarlas en clave feminista y develar lo que aparece oculto en el diseño de las ciudades. El feminismo interseccional nos permite pensar el espacio urbano articulando género, clase, raza, maternidad y discapacidad, entre otras dimensiones.Luego,lasdiferenciasquepodemosencontrarencadaparticularidad, la multiplicidad de barreras y las distintas formas de injusticia que sufre cada grupo de personas podrían hacernos creer que hablamos de cosas diferentes que no tienen nada en común. Pero son todos mecanismos de los que se vale una sociedad de clases para perpetuarse. Por eso la respuesta colectiva debe apelar a lo universal, a lo que tenemos en común y a lo que necesitamos, sin borrar las diferencias que cada persona experimenta. Kern lo sintetiza de esta manera: Por más distintas que sean las vidas de una anciana viuda que vive en los suburbios y una pareja lesbiana de bajos ingresos que alquila en un barrio en proceso de gentrificación, lo más probable es que las intervenciones para mejorar el acceso a los servicios y comodidades de la ciudad de una beneficie también a las otras. Medios de transporte accesibles, veredas sin obstáculos, viviendas asequibles, baños públicos seguros y limpios, acceso a jardines y huertas comunitarios, un salario mínimo digno, espacios compartidos para tareas como la preparación de la comida, todas estas cosas harían más ligera la carga para muchos tipos distintos de hogares, y contribuirían por lo demás a otros objetivos importantes como la sustentabilidad ambiental. (Kern, 2023, p. 72) Por eso también sostiene que la ciudad feminista no es un proyecto escrito, una receta de lo que hay que hacer exactamente en todo lugar. Se trata en cambio de un proceso de descubrimiento y ensayo colectivo con el objetivo de llevar una vida mejor y más justa en el mundo urbano (Kern, 2023, p. 207). Desmantelar las barreras físicas y sociales, distribuir los trabajos de cuidado y reproducción social de forma más equitativa, garantizar el acceso a la vivienda y la asequibilidad del costo de vida. Todas estas consignas se discutieron en la ciudad más rica del planeta y en una de las más influyentes a nivel político y cultural. A quien haya dicho la frase “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo” le tenemos buenas y esperanzadoras noticias. Bibliografía Álvarez Rivadulla, M. J., Fleischer, F., & Hurtado-Tarazona, A. (2024). Making the state care: The role of political willingness and brokerage in Bogota’s new feminist care policy. City, 28(5-6), 637-658. https://doi.org/10.1080/13604813.2024.2412469 Foran, C. (16 de septiembre de 2013). How to design a city for women. Bloomberg. https://www.bloomberg.com/news/articles/2013-09-16/how-to-design-a-city-for-women Keeping Families in New York City. (1 de julio de 2025). Keeping families in New York City [Vídeo]. YouTube. https://youtu.be/PJSBxO41_mg Kern, L. (2023). Ciudad feminista (R. Prati, Trad.). Ediciones Godot. Mamdani, Z. (s. f.). Una nueva era para la Ciudad de Nueva York. Transition2025. Recuperado el 10 de febrero de 2026. Mamdani, Z., & Gianaris, M. (6 de septiembre de 2024). A year without fares: Lessons from New York’s free bus pilot. The Nation. https://www.thenation.com/article/society/new-york-city-bus-free-fare/ Murray, C. (27 de agosto de 2018). What would cities look like if they were designed by mothers? The Guardian. https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/aug/27/architects-diversity-cities-designed-mothers Walker, T. (1 de febrero de 2022). Survey: Alarming number of educators may soon leave the profession. NEA Today. https://www.nea.org/nea-today/all-news-articles/survey-alarming-number-educators-may-soon-leave-profession World Health Organization. (28 de octubre de 2024). International Day of Care and Support: Time for gender-equitable investment to better value and recognize care workers. https://www.who.int/news/item/28-10-2024-2024-international-care-day Zohran for NYC. (3 de febrero de 2025). Housing by and for New York. https://www.zohranfornyc.com/policies/housing-by-and-for-new-york Zohran Mamdani for NYC. (23 de octubre de 2025). The rent is too high [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/shorts/BzwXgVuSyjc